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Historia

Capítulo 2 Horas Extras

Palabras:1170    |    Actualizado en: 06/01/2026

El resto del personal se había ido hacía horas, las luces de los cubículos se habían apagado una a una, dejando a Sofía sola en

pués de su advertencia sobre la "disponi

ó, un sonido seco que la

oz de Gabriel. No

Al abrir la puerta, lo encontró sentado no detrás del escritorio, sino en el borde del mismo

or de la ciudad nocturna a través del inmenso ventanal. Gabri

uerta con se

lic del cerrojo sonó

érc

as abiertas. Podía olerlo: sándalo, café caro y esa feromo

Simplemente la esc

voz ronca bajando de tono-. Vamos a ver qué t

geló en los pu

Thorn

, su tono endureciéndose-. No voy a repetirlo. Quítate esa

La falda se deslizó al suelo. El sujetador y las bragas siguieron. En menos de un minuto, estaba comp

n los pezones endurecidos y oscuros por el frío y la excitación. Bajó por su vientre plano hasta el triángulo de vello castaño claro y lo

ruñó él-. Da

zó con un dedo caliente la curva de sus nalgas, haci

l, dando un golpecito

riblemente excitada. Gabriel no perdió el tiempo. Se desabrochó el cinturón

el tronco hasta un glande ancho y rojizo que ya brillaba con una gota de fluido presem

iendo una mano en la

lado y metálico de su deseo. Gabriel siseó, sus dedos apretándose en su cabello. Ella comenzó a mover la cabeza, su

o el ritmo con la mano en su cabeza. Sofía gemía alrededor de él, la fricción de su dureza contra

abriel, mirando hacia abajo có

azos y la levantó como si no pesara nada, sentándola sobre el escritorio

as de par en par, exponiendo su

-susurró, arrodil

s y hundió la cara direct

beza hacia atrás. Gabriel no tuvo piedad. Separó sus labios vaginales con los pulgares, exponiendo la c

torturar su clítoris con movimientos rápidos y circulares. Sofía se retorcía sobre el esc

.. -gimió ella, olvida

ccionó su clítoris con fuerza, mientras introducía dos dedos dentro de

vastadora. La tensión se acumuló en el vientre

tra su piel mojada, la vibració

onándose, sus paredes internas apretando los dedos de Gabriel mientras los fluid

a quedó completamente laxa, jadean

a de satisfacción salvaje. Se subió la cremallera, ocultando su propia erección dolorosa

er fría, aunque sus ojos seguían ard

tras ella bajaba del escritorio con las piernas te

medad en su ropa interior como un secreto sucio

oches, se

l no s

El verdadero traba

a. No solo su carrera estaba en juego. Su cuerpo, su vo

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