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Historia
El hermoso premio del señor de la guerra

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Capítulo 1 Divorcio y reparto de bienes

Palabras:1393    |    Actualizado en: 16/01/2026

. Land

la puerta, bien cerrada, dejó la mano d

metió por las yemas de los dedos y le caló hasta los

ella y su esposo, Landen Barnett

a de la habitación, comprendió per

credulidad le oprimió el pecho. La

na dolencia que le impedía tener relaciones íntimas. Por

rse de lo contrario. Pero cuando se oyeron profundos gemidos masculinos

uya. La conocía

s lágrimas le anegaron los ojos y empezaron a caer sin control mientras se tap

uieron, Keylin se dedicó a cuidarlo con una devoción inquebrantable, haciendo oídos sordos a las burlas y miradas d

nocimientos médicos, logrando arrancarlo de las garras de la muerte. Aún recordaba el día en que despe

en su corazón, igual que el a

en cuerpo y alma para ser una esposa devota.

o si un cuchillo le estuviera desgarrando el corazón. Todo su sacrificio

lla, pero se quedó clavada en el sitio al oír las pa

alsa preocupación. "Seguro que está en casa sentada, esperándote como la esposa abnegada que

orazón solo hay sitio para ti. En cuanto a Keyli

tierna, pero sus palabras fuero

ón le quemaba en el pecho y, con manos t

echo mal? ¿Por qué

brupto dejó a La

l lado. Frunció el ceño al mirar a Keylin, con un gesto de visible irritac

as le flaqueaban. Su indifer

¿Ya ni siquiera

rolables, volvían a nublarle la vista. "Si no hubiera v

s era asfixiante, y su evidente molestia le

emblorosa. "No culpes a Landen. La culpa es mía.

n ella. Había algo en su rost

Helena, la amiga de

nden poco después de casarse. Después, la foto desapare

ue la había reemplazado, se dio c

nca, apenas un susurro. "Si no querías estar conmigo, podrías habe

cargado de desprecio. "Dejemos las cosas claras de una vez. Quiero el

ía de dolor, pero su voz sonó inquietantemente serena. "De acuerdo, divorcié

casi boquiabierta. Intercambiaron una mirada de a

avo, se atrevía a exigir la mita

dispa

nden es quien ha estado al frente del negocio familiar mientras tú te quedabas en casa disfrutando de la vida. Los Barne

ne derecho a darme lecciones de justicia. Y que quede claro: no estoy pidiendo permiso, es una

pareja al instante. Sin dedicarles una segunda mirada, s

l teléfono y sus dedos se detuvieron sobre la pantalla. Tras una

do sonó cargada de una emoción apenas contenida. "¿Key

las afueras de la villa privada de Landen. ¿Pu

sto! Llego

rompió la quietud de la calle, y una comiti

el conductor se bajó. Al reconocer aquel rostr

adero yo, viviendo en la sombra para

ridíc

y no era demasiado tarde para r

ordinado, acercándose con voz preocupad

as de las lágrimas en su rostro, abr

ebrantable como K

rastros de lágrimas con el dorso de la mano y dijo con calma

en asimilarlo antes de que una amplia sonrisa se dibujara en su rostro, seguida de una sonora carc

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