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Historia
Le di una bofetada a mi prometido y luego me casé con su némesis multimillonaria

Le di una bofetada a mi prometido y luego me casé con su némesis multimillonaria

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Capítulo 1 Ruptura por una maldita taza

Palabras:1688    |    Actualizado en: 21/01/2026

ash

o me soltó

seando con cómo iba a poner bonito ese ático carísimo

e me cayó una taza.

notazo en plena cara -sin

lla. Me tomó como medio minuto volver al presente, tratando de

entes apretados, tratando de que las palabras

. "Era solo una taza con el rostro de Catherine", soltó, como si yo estuviera haci

l pecho me subía y bajaba, desbordado de rabi

remordimiento en la cara. Pero se le fue al toque

Acepté casarme contigo, ¿qué más querés? ¡Catherine se f

irse por tú! ¿Ahora también le tenés envidia? ¿Querés borr

me atravesó más duro

ano me chorreaba sangre. Pero el corazó

mejor que pude: "Yo no la eché

n. Catherine dejó una nota. En esa carta decía que había leído mi diario

por la cabeza. No solo lo leyó, sino que fue y lo vent

supiera mi secreto. Me crucificaron como si fuera

. Como si debiera estar feliz porque ahora yo era "la elegida". Aunq

mportaba si era más capaz, más sensata o más madura que Cath

cachetada se hi

s me temblaban. Una rabia caliente me subió hasta la gargant

s y furiosas, nublándome la vista. Parpadeé c

a que salir de ahí ya, o me iba a quebrar delante suyo. Y lo último

la muñeca y me jaló pa'l

endo asegurarme que no había

s pedazos", escupió, con una f

del to

ara con firmeza, soltando l

andíbulas. "¿Estás segura de que qu

os, pero ni se me movió el parpado. Lo miré fij

isotear mi dignidad,

jir. La bronca en sus ojos era puro fuego, y debajo de todo eso... había algo más. Incred

"Última chance. Si no hacés lo q

é en seco, con una f

egundos, ni respiraba. Jamás im

ecién me empezaba a correr la sensación de alivio cuando él me l

fue

é terrible cachetazo en esa cara

ilencio. El aire,

o dentro algo explotó: una satisfa

or el golpe, sino porque su mundo se acababa de dar vuelta. Nunca cre

miré a los ojos. Me salió una sonr

onar, salí arrastrando lo

ntes que él viera mis lágrimas, pre

. ¡zas! De c

caos mental: com

un ardor punzante. La sangre

pude, agarré mi

r a casa. Alejarm

en, salí volando -para chocarme de frente con una

podía callar todo un recinto con solo entrar. Era de esos que si se enfa

o tanto- eso lo hací

vara a su cueva. Me sonrojé como idiota. Si esto fuera

la rea

omático y corrí al asc

el bolso. Y se me c

es. No e

o en mi contra hoy. Bienvenidos a

udir la manija de la puerta como una loca. Nada. Pero tenía que largar lo que me comía por

el suelo frío. Los sollozos me destrozaban la

, una voz -grave, bajita, como terciopelo

llav

entera. ¿Otra interrupción justo

y ahí estaba otra vez. El tipo de antes. El que pa

y señalando las cosas de mi bolso regadas po

ue la cabeza me ardía de vergüenza. Se la arranqué y abr

ta detrás mío, me cayó la f

ira. Qué

. Y adiviná. Lo vi abrir tranquilamente la

nuevo

a facha y esa vibra, imposible q

con un desconocido fachero justo ahora

s los hombres son

convencerme. Pero ese rostro, tan jodidamen

la cara... y el corazón, que n

r a la cocina, cuand

lla. Sentí un frío re

e arruinaba la vida sin pensarlo dos

e atravesó como un cuchil

apaz de humillar así a Rhys? ¡Pedile disculpas

todo, pero me cortó ant

ué, por más que hiciera todo bien, nunca me ganaba ni un poquitito d

.Ya B

i ponía corazón en todo, me

más me iban

a encontrar el respet

de compromiso con Rhys.

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