img El Lazo de la Luna Negra  /  Capítulo 3 LA LLAMADA DEL VÍNCULO | 1.50%
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Historia

Capítulo 3 LA LLAMADA DEL VÍNCULO

Palabras:2216    |    Actualizado en: 06/09/2026

rticipantes se movían con precisión milenaria, cada paso coreografiado por generaciones de lobos que habían honrado a Aelynne en aquel mismo santuario. El círculo era ampli

ado Eldrin que llevaba sesenta años sirviendo al templo-.

uería sobrevivir a aquella noche y volver a su cabaña. Pero obede

zó la línea de ceniza

tero se estremeció, y la marca en su clavícula explotó con un calor que casi la hizo caer de r

bestias interiores reaccionando a la magia antigua. Los betas, más controlados, mantenían sus posiciones con estoicis

instruyó Eldrin-. Sientan

na llena parecía atravesar sus párpados, bañando su interio

s, el dol

o barreras que no sabía que existían. Abrió los ojos con esfuerzo, y vio que una lín

ratando de cubr

e la mayoría de los participantes estaban conc

ri

o, y sus ojos estaban fijos en la marca de Nadia como si hubiera visto un fantasma. Sus manos tembl

o? -se preguntó N

u mirada decía todo lo que sus l

l. Nadia sintió que el calor se intensificaba hasta ser insoportable, y

zó, como una marca permanente qu

mento, algo

rculo, Kaelan Blood

podía ignorar. Su bestia interior, la criatura salvaje que siempre llevaba dentro, se despertó de gol

caer. Sus ojos, ya dorados por la cercanía de su best

murmuró, sin que

viera jalando desde el interior de su pecho, como si

n su visión, sus voces un murmullo lejano. Solo podía concentrarse en aque

es, la e

ria del círculo, entre los omegas. Su rostro estaba pálido, y una líne

do se

ue el viento dejaba de soplar. Solo existía ella. Solo existía aquella pre

arras extendidas, todos sus sentidos enfocados en aquell

n vín

de ser

a elegido. La luna los había unido. Y su bestia interior, esa criatura salvaje q

dia sintió el impac

azón aceleró, y una ola de calor recorrió su cuerpo entero. Era como si alguie

o pudo termi

una sensación de plenitud, de conexión, de pertenencia. Algo en su i

, los ojos dorados de Kael

dirige a una omega insignificante. Fue una mirada que atravesaba capas d

ronunció

ilencio absoluto del santuario,

Todas las miradas siguieron la direcció

a? -susur

curan

a F

n, algunas con incredulidad, otras con desprecio, unas pocas con curiosidad malsana. Y

ia podía sentir el corazón de Kaelan, su ritmo acelerado, su confusión. Podía percibi

ién sentí

oz temblorosa por la emoción-. Un vínc

a cabeza, retroc

-. No puede

rin, como si su negativa no existie

abras volaban como moscas en verano, ca

El Alfa. E

puede s

La luna no elige a o

lla no sea...

e los presentes se volvieron más afilados, más calculadores. Ya no la veían como

tó la mirada, y el vín

-anunció, su voz fría

Nadia. Algunos la observaban con odio apenas disimul

rarse. Su rostro estaba pálido y sudoroso, y sus manos aga

reguntó, su voz

ó, confundid

so? ¿Qué es

rostro en el cabello de ella. C

vía. Pero tienes que confiar

lla, sintiendo que las lágrimas

l, apretándola contra

cio, dejando tras de sí un rastro de rumores q

_____________

abitación como un animal enjaulado. Su bestia interior rugía con más fuerza que n

golpeando la pa

no se callaba.

egancia habitual. Su rostro era una máscara de serenidad, pero sus

asó ahí fuera? -preguntó, ce

detuvo, en

La luna. T

como si fuera tu compañera pre

S

uebrajó. Kaelan vio furia en sus ojos, pero solo po

lo es real. La lun

ce qu

lculados. Su mano se posó sobre su pecho, y sus d

linaje. Sin poder. Sin posición. ¿Cómo vas a presentarla a los consejos? ¿Cómo vas a expl

tó con un movi

El ritual me eligió a ella, pe

sonrisa que no ll

s públicamente, el vínculo se romperá. La ma

ntó Kaelan-. ¿Qué pasa si rec

ogió los

sufra. Pero los lobos han sobrevivido a cosas peor

Nadia sería un golpe para su autoridad. Las familias nobles, los Shadow incluidos, no aceptarían u

ible que lo conectaba a ella. No era amor. Era algo más primi

ón ahora -dijo finalm

ojos prometían que no i

ianzas que mantengas. Y los Shadow no olvidan. Si eliges a la omega, perd

dejando a Kaelan solo

siguiera. Pero Kaelan se negó a obedecer. Se sentó en

guntó-. ¿Qué se sup

su interior, recordándole que la omega de la per

ación, Nadia tambié

n Alfa que no conocía y que probablemente no quería conocerla. Podía sentir su agitac

al techo-. ¿Por qué l

na estrella caída en su piel. Nadia la tocó con dedo

adia? -se pregu

leza, Kaelan sintió su confusión, su miedo, y un ref

los habí

s sabían lo que

observaba la escena con sus ojos verdes,

e nadie la escuchara-. La cur

una máscara de elegancia. El juego había c

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