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Historia

Capítulo 4 El dilema de la envitación

Palabras:1901    |    Actualizado en: 21/03/2023

illas de Lucía. La pieza tenía un carácter hermoso y deslumbrante, era decente y al mismo tiempo abrasador, resaltaba las curvas adolesc

¡Ya tengo en mente el zapato y el maquillaje que necesitas para terminar este look, así que estoy tan feliz de ser tu a

para mi presupuesto... - Ella todavía se sentía mal por eso, era como si

aquel acto, muy por el contrario, comprar aquel vestido para su mejor amiga no era una cosa mala, e

ro no puedo

ra forma? - La chica de pelo

seguro, que sus fuentes monetarias no llegaban ni a los pi

a que sé que mi amiga es buena con las matemáticas, ¿qué te parece si me das unas clases a cambio del vestido? - Ella levantó las

sería

s está ar

mejorar sus notas. Era tan buena la sensación de unir lo útil a lo agradable. Las

duelen las piernas! - Romina se quejaba con un

acones tan altos. - Acusó mir

irando el pelo hacia atrás, lo que hizo que Lucía se acordara de la madre de Romina, la mujer era la

dería cerca. Podemos sent

heladería, pero antes de que llegaran, se vieron con unas tres chicas. Eran

ela fue inmediatamente provocando en cuanto se avistaron, las amig

pre los mejores cargos y era líder de las animadoras del equipo de fútbol del colegio. Ella era popular y hermosa, y además Lucía había oído rumores de que ella estaba saliendo con Gael, Lucía no había dado mucha importancia, pue

on aquel tipo de cosa, aquello le recordaba cuando sus padres comenzaron a pelear con los padres de Gael el día anterior. Micaela y sus amigas estaban dando risas melosas, la chica pelirroja se acercó a Lucía

compraron? Porque de acuerdo con los harapos que llevan por

rginia acordaron riendo fuerte, s

tanto que Micaela teñía el pelo, su cuero cabelludo ya estaba perdiendo fuerza. Lucía se cubrió la mano con la boca y soltó una risita, ella apostaba que Micaela ni era tan bonita

A diferencia de los dos payasos de aquí, tenemos una fiesta a la que ir, como invitadas. - Ella dio una sonrisa altiva, empujó el hombro de Romina con e

tanto que son aburridas. ¡Hahaha! Pero les dolerá tanto cuando nos vean a ti y a mí ir a esa fiesta, se les caerá la mandíbula. El pelo ral

la tenía que agradecer a Romina, pues había sido ella quien la había arreglado de esa manera, en cuanto a Romina, ella estaba con un vestido rosa bebé justo ojalá que cayese que iba hasta en medio de sus muslos, el vestido tenía volantes a la altura del pecho, llevaba un largo tacón negro y tenía una bolsa de mano que coincidía con el vestido. Las dos niñas estaban perfect

una fiesta adolescente, sea lo que sea que ella encontrara por allá, ella sabía que Romina estaría de su lado. Entonces las chicas se acercaron a la casa que era muy grande y moderna, había un guardia de segurida

al hombre y después se miraron aprensivas, Ro

noches! ¿Cómo usted va? El señor es bien mu

ga. Sin embargo, el armario, es decir, el guardia de seguridad delante de ellas, no se rio ni por un segundo, solo tenía el ceño f

a invitación. - Él exigió de nuevo. O

Lucía no tenía ninguna invitación... Dios del cielo, Gael no le había dado ninguna invitación, él solo le había dicho que a

amudeó miserable. Romina se volvió hacia ella en un

ntó afligida, Lucía negó con la

entrar aquí. - El ogro de la seg

do detrás de ellas formando una columna, estaban impacientes q

orro de hiena. Micaela estaba en la fila detrás de ellas junto con sus lacayas, y se estaban riendo de Lucía y su amiga. Oh Dios, Lucí

iñas van a tener que salir de la fil

ta, su rostro confiado y la sonrisa de canto estaban allí

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