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Chen ziluo

4 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Chen ziluo

La Traición del Mole

La Traición del Mole

5.0

Hoy, nuestro séptimo aniversario de bodas, se suponía que sería un día de dulces recuerdos. Pero el único sabor que sentía era la amargura de la traición, una foto en mi teléfono, mi esposo Ricardo y su asistente, Valentina, besándose apasionadamente en su oficina. "A Ricardo le aburren los sabores tradicionales, Sofía. Él prefiere un juego más… prohibido. Y ese juego soy yo", leí el mensaje y mi mundo se vino abajo mientras seguía envolviendo tamales, los favoritos de Ricardo, para una celebración que nunca sería. Horas después, las risas de Ricardo y Valentina resonaron en mi hogar, y mi pequeña Lucía se detuvo en seco al ver a la mujer colgada de su brazo. "¡Qué bien huele!", exclamó Valentina, "Pero, ay, Ricardo, ya sabes que a mí el mole no me gusta. Se me antojan unos tamales de dulce, de esos rositas." "Sofía, hazle unos tamales de dulce a Valentina", ordenó Ricardo, sin siquiera mirarme, su voz fría. Con una calma que no sentía, le respondí: "No hay. Hice de mole, tus favoritos, para celebrar nuestro aniversario". La respuesta de Ricardo fue violenta: gritó, tiró del mantel, destrozando todo, salpicando mole en Lucía y en mí, y nos encerró en la cocina, prometiendo una cena en el mejor restaurante para Valentina. Acurrucada con Lucía en el suelo frío de la cocina, con el olor a mole y humillación impregnado en nosotras, supe que mi matrimonio no estaba roto, sino muerto. Ricardo lo había matado mucho antes. A la mañana siguiente, las risas crueles de Ricardo y Valentina nos recibieron. "Pronto todo lo de tu papá será mío, escuincla. Y tú y tu mamá se irán a la calle, que es donde pertenecen", le dijo Valentina a Lucía. Cuando Lucía la enfrentó, Valentina le derramó café caliente en el brazo. Ricardo entró, y en lugar de defender a nuestra hija, la abofeteó. "¡Ni se te ocurra volver a tocarla!" , grité, abalanzándome sobre él. "Mi lugar ya no es aquí", le anuncié. "Quiero el divorcio, Ricardo. Ahora mismo." Su sonrisa torcida y cruel me heló: "Te vas a quedar aquí. Tú y ese estorbo. Y voy a hacer de cada día de tu vida un infierno". En la oscuridad de la cocina, planeé mi escape. Le había entregado un acuerdo de divorcio legal entre sus documentos, que él, confiado en su control, había firmado. Solo necesitaba el momento perfecto para mi venganza. El caos estalló un sábado cuando Lucía, harta de Valentina, la pateó, y esta la empujó, haciendo que la cabeza de mi hija golpeara la mesa. Un hilo de sangre brotó de su sien y el pánico me invadió. "¡LA MATASTE! ¡VOY A MATARTE, VALENTINA! ¡LO JURO!", grité, golpeando la puerta. Ricardo llegó, y Valentina, llorando, lo manipuló: "¡Ricardo, mi amor! ¡Ayúdame! ¡Esta niña salvaje me atacó y Sofía me está amenazando de muerte!". Él me gruñó: "¿Qué demonios hiciste ahora, Sofía?" . "¡Fue ella! ¡La empujó!" , lloré. "¡Lucía no se mueve, Ricardo! ¡Tenemos que llevarla a un hospital!" . Su respuesta fue cruel: "La llevaré al hospital. Pero con una condición. Pídele perdón a Valentina. De rodillas" . "Ponte de rodillas y suplícale a Valentina que te perdone por haber criado a una hija tan agresiva. O la dejo aquí, en el suelo, hasta que se desangre. Tú decides." Por Lucía, me arrodillé, la humillación quemándome la garganta. "Perdóname, Valentina. Te ruego que me perdones". Ricardo, con gélida satisfacción, exigió más: "No es suficiente. No parece sincero. Valentina quería tamales de dulce, ¿recuerdas? Vas a prepararlos. Ahora mismo. Los mejores tamales de dulce que hayas hecho en tu vida". Amasé los tamales con lágrimas, el veneno de mi odio mezclándose con el dulce. Cuando terminé, me derrumbé. Ricardo, al principio indiferente, entró en pánico al verme inconsciente. Vio mis moretones, cicatrices de su propia violencia, y una culpa abrumadora lo golpeó. En la ambulancia, entre Lucía y yo, susurró: "Perdóname, Sofía. No sé en qué me convertí". Desperté en el hospital, y Ricardo, con una muñeca, intentó redimirse, pero Lucía, con una frialdad adulta, lo rechazó: "No quiero tu muñeca. Y no me llames princesa. Tú no eres mi papá" . "Tú no eres mi papá. Mi papá no me pega. Mi papá no deja que esa mujer mala me lastime. Vete", le dijo Lucía. Mi risa seca resonó. "¿Como antes, Ricardo? ¿Lo de ayer, o lo de hace años, cuando me abandonaste por tu amante?" Cuando le pregunté si Valentina le había dicho que Lucía no era su hija, su silencio confirmó que su crueldad nació de una mentira. Horrorizado, Ricardo obtuvo una prueba de paternidad que confirmó que Lucía era suya. Dejó a Valentina y llamó a la policía para denunciarla por agresión a un menor, fraude y extorsión. Valentina, acorralada, gritó maldiciones, pero Ricardo, ya sin nada que perder, la entregó a las autoridades. Al día siguiente, Ricardo nos esperaba en casa. "Lo siento", dijo, su voz ronca. "Ahorrátelas, Ricardo. Solo venimos por nuestras cosas", le corté. Le entregué el sobre que lo hizo palidecer. Era el acuerdo de divorcio, firmado por él mismo. "El daño que nos hiciste a mí y a mi hija no se arregla con dinero, Ricardo", le dije. "Hay cosas que se rompen para siempre. Y tú rompiste esto". Lucía y yo nos fuimos, dejándolo sollozando en la sala. En el taxi, Lucía preguntó: "¿A dónde vamos ahora, mami?". "A donde queramos, mi amor. A empezar de nuevo". Y por primera vez en años, respiré libre.

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Familia Rota: El Reencuentro de Almas

Familia Rota: El Reencuentro de Almas

5.0

El papel del acta de matrimonio se rasgó, un sonido seco que partió mi nueva vida antes de empezar. Lo miré, a él, el mariachi por quien lo dejé todo, sosteniendo los pedazos de nuestro futuro. "Primero me casaré con mi prima," dijo, su voz ya sin la música que me enamoró, solo excusas. Un frío glacial me invadió, un recuerdo escalofriante de otra vida, de un pozo seco. Allí, él me encerró después de matarnos a nuestros tres hijos, uno a uno, sofocándolos. Me condenó a esa oscuridad, alimentándome lo justo para prolongar mi tormento, culpándome por la muerte de su prima. Ella se quitó la vida, deshonrada por él, y en su retorcida mente, la culpa era mía, por casarme con él, por no salvarla. Morí en ese pozo, loca de dolor por mis hijos perdidos, y allí, renací. Volvimos a este registro civil, una segunda oportunidad que él quiso usar para enmendar sus pecados. "Después de siete días, me divorciaré y me casaré contigo," me propuso, como si fuera un trato razonable. Siete días. Era el tiempo que tardaría mi gente en encontrarme, el tiempo de mi martirio pasado lejos de mi comunidad y de mi "Mal de Ojo" . Lo miré fijamente, sin lágrimas, con una sonrisa vacía. "Está bien," le dije, mi voz extrañamente tranquila. Se fue, dejándome sola con los pedazos de papel. Solté el dolor punzante en mi sien, la señal más potente que jamás emití, una promesa de libertad. Sabía que en tres días, máximo, mi gente llegaría por mí, mi Cuauhtémoc, mi destino. Pero él, subestimándome, me secuestró, me encarceló en la casa de mis peores recuerdos. Entonces, los vi. La fiesta. Su boda en el jardín. Ella, su prima, vestida de blanco, me sonrió con malicia a través de la ventana. Ella también recordaba. No era una víctima; era mi enemiga. La rabia me consumió, y escapé de esa jaula. Él me arrastró de vuelta, su traje de charro convertido en un disfraz ridículo. "¿No puedes aguantar siete malditos días?" siseó. "¡No voy a esperar nada de ti! ¡Ustedes dos me engañaron!" le grité. Me arrojó a la habitación, encerrándome. Mi humillación era absoluta. Y entonces, sentí la vibración. No en mi cabeza. En el suelo. Los vi. Al final de la calle. Cuauhtémoc y los hombres de mi pueblo, silenciosos, imponentes. Mi gente había llegado. Mi rescate estaba aquí.

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La Historia de los Asesinos

La Historia de los Asesinos

5.0

Era viernes por la tarde, un día que prometía la alegría habitual con mi hija. Mis suegros se llevaron a Luna, y una premonición me oprimió el pecho. Ricardo, mi esposo, desestimaba mis temores con condescendencia. «¡Estás exagerando!», me dijo. Pero su paciencia se quebró cuando le pedí que la trajera antes. Entonces, soltó esa frase mortal, casi como un pensamiento secundario. «Además, Isabel también irá. Ayudará a cuidarla». Isabel, esa mujer que mi esposo admiraba de forma inapropiada. La traición me golpeó como un rayo, la cena se volvió cenizas en mi boca. Las excusas de mis suegros al día siguiente, evitándome hablar con mi niña, solo alimentaron mi pánico. «Está durmiendo», decían, y el clic del teléfono al colgar resonaba como un disparo. La presa se rompió; grité a Ricardo: «¡Me están mintiendo!». Pero él defendió a su familia, a Isabel. «¡Cálmate de una vez! ¡Estás haciendo un escándalo por absolutamente nada!». Me sentí sola, atrapada en una pesadilla. Tomé el teléfono y, al llamar a Ricardo, escuché su risa cómplice con Isabel. «Tu esposa es tan intensa», dijo ella. Y él respondió: «Déjala. Ya se le pasará el berrinche. Está loca». El mundo se detuvo, el dolor era insoportable, pero Luna era lo único que importaba. «¿Dónde está mi hija?». «Está… con mis padres. Ya te lo dije. Deja de molestar», me interrumpió y colgó. Corrí a la policía, pero mis ruegos fueron en vano; dijeron que era una "disputa familiar" . Luego, una llamada del hospital: «Accidente… Luna Patterson». Corrí sin aliento, solo para encontrar un pequeño cuerpo bajo una sábana blanca, con su pulsera de listones. Ricardo, pálido, me gritó: «¡Tú tienes la culpa!». Ese fue el final. Mi dolor se transformó en rabia; la bofetada resonó en la morgue. La cámara de seguridad falló en el momento crucial, y mi suegra había autorizado la cremación. «¿Cómo pueden cremar a un niño sin la firma de ambos padres?». Entonces, recordé el bolso de Luna en el coche de Ricardo; Isabel tenía los documentos de mi hija. Esto no fue un accidente. Yo me encargaría de que él y los suyos pagaran.

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La Novia del Escorpión

La Novia del Escorpión

5.0

El día de mi boda en Sinaloa, con mi sencillo vestido blanco y el "milagro" de plata de mi abuela en mano, todo parecía perfecto. Mi matrimonio con Ricardo, hijo del senador, era una alianza social, una fachada impecable de un futuro próspero. Pero de repente, un video enviado por AirDrop irrumpió, mostrando mi rostro aterrorizado y sucio de mi secuestro semanas atrás. Mi corazón se detuvo. Ricardo me soltó como si quemara, su padre anuló públicamente el matrimonio por "deshonra". Sola, humillada, bajo la mirada de escándalo de todos, fui forzada a convertirme en la esposa del temido Mateo, "El Escorpión", líder del cartel, arrastrada a su lujosa pero claustrofóbica "jaula de oro". Durante tres años en esa prisión de lujo, sufrí abortos misteriosos. Al quedar finalmente embarazada por FIV, una esperanza renacía. Pero todo se desmoronó al escuchar a Mateo confesar que mi secuestro, mi humillación, los abortos e incluso el engaño sobre mi propio "milagro" de plata, ¡todo había sido una farsa orquestada con mi "mejor amiga" Isabella! Yo era solo una incubadora en su retorcido plan. No era su esposa, era un mero instrumento. La tristeza se convirtió en una furia helada. Con mis manos destrozadas por la traición final de Isabella y Chucho, me arrojé al mar en la oscuridad, llamando a un cartel rival. Lo había perdido todo, pero mi venganza acababa de comenzar.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.8

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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Una Noche con un Multimillonario

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5.0

La víspera de su boda, Arianna pasó una noche con un desconocido. Al día siguiente, abandonó el país para empezar de nuevo lejos de todos. A sus veintidós años, Arianna Jason había vivido complaciendo a las personas que más amaba, sin saber que solo la estaban preparando para su propia caída. Cuando descubrió la verdad, su mundo se derrumbó. Dulce, ingenua y acostumbrada a confiar, ella tuvo que aprender a sobrevivir en una sociedad donde la bondad podía convertirse en debilidad. ¿Podría una mujer de corazón puro volverse fuerte sin perderse a sí misma? ¿O encontraría la fuerza para seguir adelante sin dejar que la traición destruyera lo mejor de ella?

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Mi Querido General

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4.8

Cuando su novio la traicionó, toda la luz y la alegría desaparecieron de la vida de Marina. Abandonada, sin esperanza, se casó con un hombre que apenas había conocido, pero nunca había esperado que él fuera el tío de su ex novio. Marina creía que finalmente había encontrado su felicidad, pero no tenía idea de los oscuros secretos que estaban destinados a revelarse y perseguirla por siempre. Con la ayuda del enemigo de su marido, ella se escapó de su matrimonio, pero a un costo que nunca había imaginado que tendría que pagar. Cinco años más tarde, volvió a cruzarse accidentalmente con las mismas personas de las que había huido.

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Señorita Ladrona, Paga la Cuenta

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5.0

"Valeria Brown era hija única de la familia adinerada Brown, pero Ashley, su mejor amiga y la madre de esta misma chica quería quitárselo todo. Encima, Mason la traicionó, con quien Valeria cumplía 4 años de novios. Valeria les sorprendió a Ashley y Mason cuando tenían intimidad en el coche. Sin embargo, a Ashley no le daba ninguna vergüenza la relación con Mason. Incluso puso un filtro en el té de Valeria y pidió a un proxeneta a quitar la virginidad de Valeria. Un desconocido presenció lo que hacía Ashley y espantó al proxeneta. Valeria se despertó y vio al extraño que dormía a su lado. Inesperadamente, resultó que era un CEO rico quién pasó una noche con ella."

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LA SIRVIENTA DEL REY ALFA

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5.0

En un mundo donde los Alfas gobiernan con sangre y poder, las omegas no tienen voz... solo destino. Emili no es especial. No es fuerte. No es deseada. Es solo una sirvienta marcada por cicatrices, por un pasado que nadie quiere mirar... y por un presente que todos desprecian. Hasta que el Rey Alfa la reclama. Alaric no es un hombre. Es una bestia. Un Licán antiguo, despiadado, temido incluso por los suyos. Un rey que no toma... arrasa. Pero cuando sus caminos se cruzan, algo imposible sucede: la marca. Una conexión prohibida. Un vínculo que no debería existir. Una omega rota... unida al depredador más peligroso del mundo. Mientras demonios cruzan portales, vampiros conspiran en las sombras y antiguos poderes despiertan, Emili deja de ser invisible... para convertirse en el centro de una guerra. Porque hay algo en su sangre. Algo que todos quieren. Algo que ni ella misma entiende. Y cuando la verdad salga a la luz... no habrá reino que sobreviva. Ni siquiera el suyo.

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Anhelando a mi esposo tirano

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Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él. Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara. A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano. Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G". Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino. En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo. "Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa". Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora. ¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street? Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus. Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo. El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona.

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4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

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Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Cinco años, cinco largos años había esperado este momento. Hoy, la diseñadora Sofía Pérez, renacida de las cenizas, lanzaba su nueva colección "Renacer" . Todo el salón de eventos estaba lleno, las cámaras apuntaban, y a mi lado, mi esposo Alejandro Vargas me sostenía la mano. "¿Nerviosa, mi amor?" Su voz era un bálsamo. Pero entonces, el murmullo recorrió el salón. Las cámaras giraron bruscamente hacia la entrada. Ahí estaba él. Ricardo Morales. El hombre que me humilló. Y a su lado, Valeria Soto, mi ex mejor amiga y su cómplice. Se acercó a mí, su sonrisa torcida, su voz llena de veneno. "No esperaba encontrarte en un lugar como este. Pensé que seguirías escondida." Valeria soltó una risita burlona. "Tal vez encontró a algún viejito rico que la sacara de la miseria." Sentí la mano de Alejandro tensarse. Mi corazón se revolvió de asco al ver a Ricardo. Él, un fracasado en un reality de cocina, se atrevió a exigir mi perdón. "¡Miren a esta mujer! ¡La gran diseñadora Sofía Pérez, la misma que fue abandonada en el altar por infiel!" El viejo escándalo, la herida que tanto había tardado en cicatrizar, se abría de nuevo. Me forzó a arrodillarme. Agarró mi mano izquierda, la que llevaba mi anillo de esmeralda, mi símbolo de renacimiento. "Quería destruir tu carrera, Sofía. Quería que nunca más pudieras diseñar." Levantó una botella vacía, sus ojos brillando con locura. Cerré los ojos, preparándome para el impacto. Un crujido nauseabundo. Un dolor blanco y candente explotó en mi mano. "Señor Morales, me informan que tiene algo que me pertenece." La voz de Alejandro, tranquila y letal, resonó en la sala. Mi esposo había llegado. Y me di cuenta, Ricardo Morales, este infeliz, va a desear no haber nacido.

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Cinco Años, Una Mentira Devastadora

Cinco Años, Una Mentira Devastadora

5.0

Mi esposo estaba en la regadera. El sonido del agua era el ritmo familiar de nuestras mañanas. Yo acababa de poner una taza de café en su escritorio, un pequeño ritual en nuestros cinco años de lo que yo creía era un matrimonio perfecto. Entonces, una notificación de correo electrónico apareció en su laptop: "Estás invitado al bautizo de Leo Torres". Nuestro apellido. La remitente: Ximena Cantú, una influencer de redes sociales. Un pavor helado se apoderó de mí. Era una invitación para su hijo, un hijo que yo no sabía que existía. Fui a la iglesia, oculta entre las sombras, y lo vi sosteniendo a un bebé, un niño pequeño con su cabello y ojos oscuros. Ximena Cantú, la madre, se apoyaba en su hombro, una imagen de felicidad doméstica. Parecían una familia. Una familia perfecta y feliz. Mi mundo se hizo añicos. Recordé cómo se negó a tener un bebé conmigo, citando la presión del trabajo. Todos sus viajes de negocios, las noches hasta tarde... ¿las pasaba con ellos? La mentira era tan fácil para él. ¿Cómo pude haber sido tan ciega? Llamé a la Beca de Arquitectura de Zúrich, un prestigioso programa que había pospuesto por él. "Quisiera aceptar la beca", dije, mi voz inquietantemente serena. "Puedo irme de inmediato".

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