Libros y Cuentos de Esme Draven
Seis años atrapado en un voto roto
Punto de vista de Sofía Méndez: Durante seis años, mi esposo, Daniel, se negó a divorciarse de mí, manipulándome mientras construía una nueva familia con su amante, Valeria. Después de 99 intentos fallidos, estaba lista para mi intento número 100. Pero el hombre que encontré en el Parque México no era mi esposo frío e infiel. Era el Daniel de hace diez años: dieciocho años, idealista y todavía locamente enamorado de mí. No entendía por qué me veía tan devastada, por qué me estremecía ante su contacto. No sabía nada de la infidelidad, del aborto espontáneo que Valeria provocó, ni del hijo que ahora tenían juntos. Vio los papeles del divorcio y su mundo se hizo añicos. —Jamás te haría daño, Sofía —lloró, sus jóvenes ojos llenos de una angustia genuina—. Te amo. Su dolor era un crudo contraste con la crueldad del hombre en el que se convertiría. El Daniel mayor se había burlado: —Eres mía, Sofía. ¿Quién te querría? Pero este chico, esta versión pura de mi esposo, vio mi sufrimiento y no dudó. Tomó la pluma, con la mano temblorosa, y firmó los papeles que su yo futuro se había negado a firmar durante años. —Si esto es lo que necesitas —susurró—, lo haré.
El Beso de la Serpiente: La Venganza de una Esposa
En mi primera vida, fui la adorada hija adoptiva de la familia De la Torre. Mis tres hermanos perfectos me colmaban de afecto, y Santiago, mi primer amor, me prometió el mundo entero. Pero todo era una mentira. Cuando incendiaron la mansión, se quedaron en el jardín y vieron cómo me quemaba. A través de las llamas, los oí reír. —Solo es una huérfana —decían—. Fingir que la queríamos todos estos años ha sido agotador. El único que corrió hacia el fuego por mí fue Damián De la Torre, el tío frío y distante que, según todos, me odiaba. Me abrazó mientras el techo se derrumbaba, susurrando: "Estoy contigo". Murió por mí. Mi mundo se había construido sobre su afecto, una mentira perfecta y horrible. Ahora, he despertado de nuevo, de vuelta en el despacho del abogado, una semana antes del incendio. Para heredar la fortuna multimillonaria, el testamento dice que debo casarme con uno de mis tres hermanos: mis asesinos. Así que, cuando el abogado me preguntó mi elección, sonreí. —Elijo a Damián De la Torre.
El donante me quitó la vida
Yo era Ariadna Valdés, un portento de la tecnología, un genio celebrado en el "Silicon Valley" de Monterrey, con un esposo que me adoraba, Damián, y el mejor amigo más leal del mundo, Cosme. Mi universo era perfecto, hasta que una extraña y agresiva enfermedad hepática amenazó con arrebatármelo todo. Me prometieron que me salvarían, y lo cumplieron. Tres años de lucha, un trasplante exitoso, y por fin estaba sana, lista para darles la sorpresa de sus vidas. Pero cuando llegué a mi penthouse, un guardia de seguridad me detuvo, asegurando que la señora Herrera ya estaba arriba. Mi sonrisa se congeló cuando me mostró una foto: Karla Gutiérrez, mi donante de hígado, de pie en mi balcón, luciendo exactamente como yo. El mundo se me vino encima. Me tambaleé, golpeándome la cabeza, mientras la voz de Damián resonaba en la radio del guardia, ordenándole que se deshiciera de la "loca" que estaba molestando a Karla, su "esposa". Estaban en mi casa, en mi cama, en el penthouse que Damián diseñó para mí. Karla, la mujer por la que sentí lástima, la que juraba no aceptar caridad, ahora vivía mi vida, con mi esposo y con el hombre que era como mi hermano. El dolor en mi cabeza no era nada comparado con la agonía que me desgarraba el pecho. Mi esposo, mi hermano... estaban juntos en esto. La traición era absoluta. Fue entonces cuando supe que mi mundo perfecto era una mentira podrida, y que yo no era más que un estorbo que había que manejar.
