l sábado. Estoy sentada en la mesa del comedor, con una taza de café que no logra borrar el cansancio acumulado. Me encojo de hombros, mordiendo el interior de mi mejilla. Sé que h
dando un golpe suave a mi taza-. No me expliques a
ñor hubiese sido alérgico a las nueces? Te hubieses metido en
un paro anafiláctico -muevo mi mano, restándole importancia a
ho -Toma su cartera de cuero desgastado que descansa en la silla y se pone de
ntar la presencia de mi jefe, George, en mi día libre. Lo último q
siento. Su desaprobación es evidente-. Bueno, pero tampoco creo que sea m
Le doy un abrazo fugaz-. Qu
olo veo cuando logra pagar una factura
uerzo rápido están disponibles, me dirijo a mi más preciado lugar: el sofá. Tomo mi celular y refunfu
haces, aplastaré tu linda cara en el he
helado de pasas! Esa aberración
í estar cerca de mi jefe en mi día libr
compartir con él. Solo estarán en
o entiende que mi jefe, George, es el re
que se le ocurre invitar a su
ue soy capaz de subir a Instagram la fot
su actor favorito es porque lo hará realmente. Estoy jodida. Esa
u dirección,
del sofá contra mi cuello, en una rendición abs
.
el spam millonario que he decidido ignorar (por ahora). Vuelvo a
ir casi sofisticada, no me cierra. La cremallera se deti
colegio! -susurro espantada al sacar la cuenta. El
pantalones rasgados y poleras de tiritas, que es como me gusta andar siempre. Mi pánico se dispara con el recuerdo de la invitación
me dirijo a la habitación de mi madre. Sé que Rita tiene vestido
ella. Tu madre tiene c
anticuado, sin volantes ni hombreras ochenteras. Justo cuando estoy a punto de rendirme, lo encuentro. Para
do. ¿Será un recuerdo de un pas
mi cabello rubio y se ajusta a mi cintura. No creo ser la mejor vestida,
os para la ocasión. Me maquillo levemente los ojos, centrándome en un eyeliner dramático, y me aplico el lab
ello con una rapidez frenética. Cuando estoy lista, sa
birme a uno y le doy la dirección al conductor, un señor d
para que no le arruine la noche -me dice Roberto con sab
pago y bajo del taxi. Me despido con un movim
nsa al escuchar la mezcla ensordecedora de música reggaetón y gritos. No te hagas, Arabella. Tampoco es como que
oz de mi compañera. A los segundos, Chloe (de veinte año
brazo sin mucha fuerza. Le entrego la pequeña bol
i obsequio ya es que hayas acept
me obli
le pregunto, refiriéndome a nuestro jefe, un hombre de unos cuarenta y cinco años que no es
ge de hombros-. Tal vez está en el jardín
carraspeo al instante-. Perdón, soy
anzana, cerveza, vino para los más sofistica
después me iré sola en Uber, así
leva a la mesa. Mientra
de las fiestas -Dejo la bebida en su lugar-. De hecho, tuve que buscar un vestido en el armario de m
una broma
erada! -excl
compañeros de trabajo. Muevo mi cabeza de un lado a otro. La idea de hablar de hel
la mesa por si me da hambre o
retujada-. Te voy a presentar a mis amigos -grita sobre la música, justo antes de salir hacia el patio traser
o soy muy socia
cándonos a un grupo de cuatro personas que se ríen cómodamente: dos chicas y
? -pregunto con gracia. Al instant
de trabajo Arabella -me presenta-. El
s me devuelven una sonrisa
do -Elena, una chica rubia, me pregunt
importó sonar patética-. Permiso, me voy a sentar
stedes, pero estoy intentando escond
jefe a tu fiesta de cumpleaños es raro? -Nick, el c
sí que... no puedo hacer mucho -
s tienes? -pr
ntic
ano abierta para chocar los cinco, y yo le sigo
oco vieja -Me pongo la mano en e
-me guiña el ojo, y alzo mis cejas expe
cerebro, ligeramente aturdido por la
tus otros invitados, ¿n
ce una mueca de disgusto-. Solo para que hubier
, antes de tomar un trago de mi vaso-. ¿Hay pepinillos? Estuve al
hago un movimiento de ¡Sí! con el brazo. La C
a pensando en ir a buscar más -añade
iero volver a pasar por entreme
fiestas -Nick me mira con
cabello y ojos son de color café, y tiene unas lindas líneas de
. Tuve que chantajea
así que ustedes saben que f
ito, así que es verdad -Nick concuerda conmigo,
rracha y ya me estoy calentan
la cara que es guapísimo, Elena llega ha
as gr
te -se sienta nuevamente en su
. Honestamente, solo quiero saber el estado civi
tenga demasiado interés e
ómo te llamas
li
ue ustedes con ese tema, así q
.
er venido? -Chloe grita, a
do las cervezas, pero estoy bi
de mi llegada, y lamentablemente, no tengo demasiado aguante. Por ahora, s
Penélope y Elena. Los chicos,
pregunto a las chicas, sin dejar
como lo hacen en todas las fiestas,
Nick no me coqu
ago pipí. ¿Dónd
a puerta -me responde mi compañera-. Te recomien
voy y
una sonrisa antes de subir a las escaleras, afirmándom
apidez el vestido y los calzones. Aliviada, hago un sonidito de satisfacción. Cuando termino, me lavo las man
do escucho unos golpes
estaba un poco chueco por el baile, y
sa sexy. Sus ojos, un poco vidriosos por el alcohol, me recorr
en el marco de la pared, atrapándome ligeramente, y me
ha dado una va
unto en broma, pero con un toque de coqueteo
s, sí. Yo
iendo que por fin estoy demostrando que no soy una "amiga" inofensiva, tomo su mano libre y lo jalo al ba
acia sus brazos. Mis manos viajan a su cuello y lo beso apasionada
no arrepent

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