img Madre falsa para los hijos del CEO  /  Capítulo 3 Algo inédito sobre Marcello Greco | 8.33%
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Historia

Capítulo 3 Algo inédito sobre Marcello Greco

Palabras:1269    |    Actualizado en: 20/06/2023

iños en la heladería se clavan como agujas en mi sien. Cada timbre de

na voz tan plana que roza la hostilida

ente a mí, un pequeño con gafas y un sweater de ray

esito a mis casi treinta años

rle, esta vez con una miradita que intento que sea

lla y

, no pide toppings. Se lo entrego y me apoyo en uno de los muebles

pero el precio del alcohol que tomé y la falta de sueñ

los cubos de helado que estaban medio vacíos. Su voz e

a. Siento que teng

-dice, y yo asiento. Es una mentira piadosa, pero me aferro a ella. Nadie sabe de Nick. -

ucharla. El corazón me da un vuelco y sie

a nadie que follamos por

mo hombre, o al menos como un tipo que sabe l

queña. Debió ser el vino de manzana -miento,

nto

sé qué habrá sido lo que me hizo mal -insisto,

y a dejar que no trabajes! -George, nuestro jefe, le grita a Chloe cuando pasa

viejo en

stas. Es un pesado -le susurro a Chloe cuando se a

elen intensamente a químico, lo que aum

ívido de Nick; él entre mis piernas y yo sentada en el lavamanos mientras le ara

cuerpo de

mbro también

o comportarme así. No es muy común en mí follar con cualquier persona en una fiesta,

preparado, así que i

lgo entre nosotros desde que me vio. Es tan guapo y masculino, pero sé que lo que pasó fue so

e salió un pedazo de a

mo mi paciencia se evapora. Frente a mí, la misma señora y el

s -respondo, intentando ocultar mi estré

Pudo haberse quebrado un diente -La señora se cruza de b

l sabor se veía claramente que el helado tenía pe

alcanza a ver

anco. Asiento. No quiero seguir llevándole la

e daré otro h

-el niño dice con una sonrisa de victor

n diente" y aun así d

Te cuento que el helado de frutilla tiene pedazos de la fruta y el de frambues

con una cor

o la caja. Por fin nue

Chloe se acerca a mí, con una expre

sero de la última clienta -digo, todavía co

-hace un gesto con su mano para que le preste atención. La mir

oteles de California, sí -respondo, sin darle mayor importancia. E

necesito que no se lo cuentes a nadie. Es

-pongo los ojos en blanco. No m

izos ¿verdad? Una niña

había escu

as a caer con lo q

e! ¡Ya

solo unos meses de edad -me cuenta. Su voz baja a un

sintiendo una punzada

zo mi ceño totalmente confundida. La sangre se me congela, y el c

nsuales! a la mujer que se haga pasar por la ma

e mi cerebro grita: ¡Es cierto! ¡Es cierto! Alza su

anonadada, sintiendo la urgencia de

; Marcel

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