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Historia

Capítulo 4 Alexander lo sabe

Palabras:1081    |    Actualizado en: 02/04/2025

en el sofá, su corazón latiendo a toda velocidad. Tristán, de pie junto a la

ta! -rugió la voz de A

rta se abrió de golpe, y Alexander irrumpió como una tormen

su voz cargada de veneno-. ¿Te crees un maldito héroe p

za, observándolo con

na mueca de burla-. Qué in

apretó l

amar a nadie. Todo lo que h

oltó una

rsonas -su mirada se endureció-. Y por eso est

ó con fuerza contra el marco de la pu

hablas! ¡Lya me per

n ni siquie

interesado en protegerla. Solo apar

dio y resentimiento. Lya seguía inmóvil en el sofá,

y avanzó hacia ella. Sus pasos eran pes

el aire, haciéndola encogerse-. ¿Cómo se te ocurre

tiendo el pánico

a otra o

nder golpeó la mesa con el puño-. ¡

dentro de Lya se rompió. Su cuerpo dejó

uerza de su dolor-. ¡Me abandonaste c

los dientes, pe

o tienes derecho a veni

rse, pero antes de que pudiera reaccionar

terminad

emasiado fuerte. Lya si

forcejeó, per

ilencio, finalmente se movió. Su voz

r, Alexan

o fulminó c

metas e

ía esa expresión de burla en el ro

tante... -dio un paso adelant

l aire volverse denso, como si la casa mi

n segundo, pero su

ento, todo p

culos de su rostro temblaban. Su furia era un torbellino i

as al suelo con un jadeo ahogado. Sus manos temblorosas se apoyaron en la

ado se instaló

n golpe seco

ander, haciéndolo tambalearse. El impacto fue tan fuerte que la cabeza del otro se

erezó con una expresión oscura y se lanzó

uñetazo en el abdomen de Tristán, haciéndolo soltar un gruñido ronco. Pero Tristán res

de esfuerzo llenaban el espacio. Lya, aún en el suelo, los m

su pecho subiendo y bajando con violencia. Se pasó el dorso

do -escupió, con la

sa azotando la puerta con un estr

uedó después se s

e sangre, desvió la mirada hacia Lya. Su expresión cambió al

uidado, deslizando un brazo bajo su

levaré a la

agotado. Tristán la recostó con delicadeza sobre la suavidad

amar a la

Lya levantó una mano temblorosa y l

urró-. E

on escepticismo,

peso en su pecho, un vacío punzan

rró, con la voz apenas audible, como si al deci

eró re

on el dolor nublándole la

e sabía que no encontraría. Tristán no se apartó, pero tampoco respondió de inmediato.

acumulaba en su garganta, cómo s

se beso no

esespe

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