n la voz llena de un sarcasmo que
uperpuesto a la mía en sus perversas fantasí
Eva. Sigues siendo tan ilusa". Si bien su voz era suave, la malicia subyacente era profunda. "¿De v
se me clavaron en las palmas. El dolor era
car: "Si lo quieres, puedes quedártelo
ba, una última y desesperada súplica para qu
, con una mirada llena de lástima má
: una familia que me ama, un prometido que me adora y a Kane comiendo de mi mano", ronroneó, utilizando palabras
stro palideció. Los recuerdos que despertó eran dolo
rmara un escándalo, llorando porque yo la había maltratado. Recordé los susurros de los sirvientes, cuya lealtad se había desplazado hacia la nueva señora de la casa. Recordé salir
ías", dije con voz
máscara de dulzura. "Nunca será suficiente hasta que
más, así que di med
da!", gritó, con voz
me agarró del brazo y me tiró al piso de mármol. Después, hizo algo que nunca hubiera im
Era Kane. Se me heló la sangre. Se estaba repitiendo. Diez años atrás, había utilizado ese mismo truco para
iba a dar explicacio
de servicio. Mi mente se quedó en blanco. Invad
l, con los ojos muy abiertos, llena
ntra el piso junto a e
lante, no hacia mí, sino hacia mi hermanastra. La empujó detrás
reguntó, con voz tensa
el corazón convertido en un trozo de hielo en mi pe
denó él, con voz pe
mente a los ojo
volvió gélida.
é al caer, y mis rodillas impactaron directamente contra los cristales rotos. Un dolor agudo me recorrió las piernas. Me mordí el labio para n
a de emoción. "Ella t
e, tal vez no fue su intención...", comenzó
ro me dolió. Mi hermanastra jadeó y retrocedió, escondiéndose en sus brazos como una niña asustada. Vi la expresión de K
Tenía que saber que Coral estaba mi
, repitió con v
íbula apretada y los ojos ardien
tra, y una más. Me pitaban los oídos y veía borroso. Todo se convirtió en un torbellino de dolor y humillación. Aun así, no me rendí. Me mordí la lengua con
envolviera fue el rostro de Coral, con los lab