Instalar App
Historia
Su amante secreta, la vergüenza pública de ella

Su amante secreta, la vergüenza pública de ella

img img img

Capítulo 1

Palabras:1371    |    Actualizado en: 24/10/2025

fuga. Pero lo primero que dijo mi esposo en la sala de es

io de pesos, Eva. Tu pa

. Me entregó un acuerdo de liquidación que lo pintaba como

descubrí por qué: la conductora era su amante, que además estaba embarazada, y todo esto era un encu

onal que podía manejar fácilmente. Estaba tan se

tarme como una mentirosa, ambiciosa e inestable. Pero entonce

es el señor

estaba en esa plancha d

ítu

vista de

n atropello no fue "¿Cómo pudo pasar esto?" o "Dios mío, mi padre", sin

aban en el aire viciado de la sala de espera del hospita

egunté, mi voz ape

ente, como si le explicara algo simple a un niño-. Es una oferta

nte sobre el cuerpo inmóvil y destrozado de un hombre al que amaba como a un padre. El rechinido de las llantas, el golpe seco y espantoso, la imagen de un sedán oscur

úmero sabiendo a cenizas en mi boc

e peinado, en un gesto de irritación, no de angustia. Llevaba el mismo traje caro que había usado en

je, con la voz temblorosa-

ue su esposa falleciera. El hombre que le enseñó a nuestro hijo, Leo, a pescar. El hombre que aparecía en nuestra puer

entero de Jonathan d

onathan parpad

entimentales ahora. Est

a-. ¿Tu padre está en una morgue en el

llenó mis fosas nasales, y por primera vez, me dio asco-. La conductora... es joven. Está asustada. Fue un accidente trágico,

ratando de despejar el

un acuerdo? ¿Por qué me lo

tándose. Me arrojó un fajo de papeles, cu

de liquidación estándar. Lo firmas, recibi

s ojos recorrieron el lenguaje legal, las letras negras y fr

zarse al tráfico sin tener en cuenta su propia se

sco Es

re de m

en agua helada. La sangre se me congeló, y el dolor que había sido un pesado suda

ctima era un oportunista conocido que había intentado estafas similares antes. P

monstruo. Era una des

rosamente baja-, ¿has visto e

sonido desp

ños pagando sus deudas. Ese hombre era un pozo sin f

re. Creía que el hombre que yacía muerto, el hombre al que estaba t

que me asustó-. Un departamento que él y mi madre compraron después de vender la casa familia

o se ens

a no está. Es triste, sí, pero también es... un alivio. No más facturas médicas sorpresa, no más 'pr

resión de lástima. Mi dolor, que había sido crudo y agonizante, se estaba cristal

mi padre? -pregunté

ión, poniendo una mano en mi brazo. Era un gesto calculado, de

llón y medio de pesos. No es cualquier cosa. Podemos usarlo para el fon

eía que era mi padre, un hombre cuyo único crimen fue amar a su hija lo suficiente c

ioso, guapo y completamente desalmado- y lo vi por primera vez. No veía a

a opor

frialdad que se había colado en nuestro matrimonio. No era sol

una ironía oscura y amarga que él era demasiado egocé

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY