ad de aquella estancia que aún olía a su padre, comen
buscando pistas, nombres o cualquier rastro de
e respeto y desesperación, mientras el peso
ada de datos y el corazón endurecido
un trueno gélido, marcando el inicio de u
ión fue directa, sin espacio para e
a Dino. Búscalo hasta debajo de las piedras si es necesario, pero tráemelo ante mí». -ordenó con una rudeza que Otelo nun
de inmediato, sintiendo la presión del mando
Rey se ha comunicado conmigo. Recomiendo que hagamos una
n yugo de hierro. Sabía que los buitres políticos no tardarían en
Infórmale a Safari para que organice todo el protocolo. No q
ración familiar y punzante en la base de su cráneo, una conexión que recon
en su mente, cargada de una dulzura melancólica
ue las campanas doblaron por tus padres; mi corazón
sa; necesito darte mis condolencias de cerca, ofrecerte el refugio que solo yo conozc
do cómo una náusea de indignac
vitar pensar en lo descarada que era. ¿Cómo se atrevía a invocar el nombre de sus padres y a llamarlo "su Alfa" com
golpe seco y cortante a través del enl
en la mente de Aurora co
ya no es un refugio, es el monumento a tu traición, y tu piel no es más
Ya no tienes un lugar en mi mundo
o, pero el sollozo desesperado de ella lo
u mente...» -Suplicó ella, y su voz m
quiero estar a tu lado en este momento tan oscuro. Por favor, solo una hora
el límite. El descaro de sus súplicas solo logra
enció él, con una frialdad absoluta-. No vuelvas a invocar
al infranqueable, cerrando el enlace con una violencia psí
o gruñía en la penumbra, exigiendo que nunca más permitie
ción era un arma de doble filo: un bálsamo para su alma torturada,
tó retomar la revisión de documentos, pero la
tre el deseo de ir a verla para terminar con todo, de exigirle una explicación al "porqué" de s
os pensamientos, las notificacion
das ocasiones, pero Dianco rechazó cada int
príncipe los bloqueó a todos. No tenía ánimos para escucha
a permitir que nada le pasara
to. Quiero que esté custodiada en todo momento. Lira no pued
e la reunión con el Consejo. Imagino que Otelo ya te puso al tanto. Seguirás cumpliendo
quedar solo, pero la voz de Aurora seguía vibrando en su memoria, una melodía dul
naba quedarse. Pero la otra parte, la que todavía sangra por l
me perseguirá para siempr
nó en el momento en qu
eal conocía, Dianco salió del castillo, evadiendo los p
stro mientras avanzaba hacia la casa. C
Dianco se detuvo. Su mano tembló apenas
nfrentar a Aurora, sin saber si saldría de allí como un ho

GOOGLE PLAY