img Dianco. El Nacimiento del Alfa de Hielo.  /  Capítulo 5 El Beso De La Traición. | 10.87%
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Historia

Capítulo 5 El Beso De La Traición.

Palabras:1569    |    Actualizado en: 05/06/2026

iedad en el sector alto, y el aire de la casa que alguna ve

ue ahora le resultaba hostil, casi venenoso, como si cada partícula d

Al verlo entrar, se levantó de un salto, con el rostro pálido y los ojos inyectados en llanto,

abía hecho durante nueve años, pero Dianco, en un impulso de pu

er grito, una grieta que se ensanchaba en el centro de la

un muro de hielo sólido, una barrera levantada para proteger lo poco qu

ados-. Lo siento mucho... Lamento tanto lo que sucedió con tus padres. Mi corazón

ma del luto y la soledad de la corona filtra

a acercarse con paso vacilante, él

azos a los lados, mientras ella escondía el rostro en

aban una batalla sangrienta, una carni

mecánicamente y se sentó, manteniendo una distancia

l aire-. Tengo un reino que gobernar e investigaciones que di

e, buscando sus ojos azul glaciar con esa expresión de vulnerabilidad que

l mundo se caía a pedazos. Nada de lo que pienses camb

si las palabras de ella fueran brasa

tó, y su voz de alfa retumbó en las paredes d

espués de lo que vi con mis propios ojos el viernes sagrado? ¿Cómo tienes la d

ia que emanaba de él, y se le acercó hast

que su propia vida, comenzó a nublar su raciocinio,

enas un susurro roto mientras intentab

la insistencia física de ella, Dianco finalmente cedió. El instinto se impuso a la razón y la atraj

stigo. No hubo ternura en aquel contacto, solo la necesidad

violento, recorriendo su espalda y enredándose en su cabello con fuerza, obligá

la rudeza de un alfa que intenta exorcizar sus demonios a través de la carne. C

sión oscura, donde el calor de sus cuerpos cont

tos por momentos, fijos en ella con un reproche silencioso, marcando

u cuerpo con una intensidad renovada, como si buscara encontr

con una urgencia que Aurora respondía con súplic

, dueño de su destino, solo para ser golpeado por la realidad al alcanza

fue más pesado que cualquier grito. Dianco se separó de ella brus

mientos mecánicos y veloces, huyendo de la cercanía de

z de Aurora, cargada de una preocu

esta casa? ¿Me vas a tirar a la calle? Sabes perfect

picaporte. Volteó a mirarla con una risa ama

ablas de refugio mientras te preocupa el techo que pagas con mi dinero.

za despejada, y te lo haré saber, si es

puerta sin

una tormenta de asco hacia sí mismo, Aurora se desplomó en el suelo de madera y comenz

cuarto de baño privado. Necesitaba purificarse de

piel hasta ponerla roja, intentando quemar el recuerdo de su tacto. Se sentía su

pero el deseo que aún latía en su sangre le recordaba su propia

ó a su mente a enfocarse en la realid

o venciera, abrió un enlace

e suministrando y garantizando todo para Aurora. Comida, provisiones y

y su voz mental vibró con una m

loco! ¿Cómo se te ocurre seguir protegiéndola después de la hum

orma tajante-, y no es algo que vaya a d

el Rey de Aethelgard es mezquino o que deja morir a quienes una vez estuv

s, Dianco cerró el enlace men

besos de Aurora y la imagen de sus padres lo mantuvieron desp

ejo y que, para entonces, el hombre que amaba a Aurora tendr

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