regresaban de su conuco. Durante todo el camino ambos conversaban animada
o puente de madera dejaron la carretera y tomaron el camino que iba hac
más le gustaba siempre averiguar lo que no debía
do y los lamentos de una mujer, entonces le dijo a su compadre: - ¿
lá de los árboles que están otro al otr
Pedro-, le
para nuestra casa, es muy
un momento, le dijo Ernest
adre!, eso pued
e salían los gritos. Entonces Ernesto atravesó la empalizada y mientras más se acercaba al jabillal más fuerte los oía, al llegar al viejo jabillo se detuvo y se puso a mirar por debajo de los árboles porque ya no oía los gritos, pero al fijar la vista debajo del jabillón vio una figura pequeña que
dre que me agarra!-, repitió varias veces. Pedro al oír a su compadre que le pedía ayuda, salió corriendo con su machete en la mano diciendo: Ya voy comp
llegó su compadre, quien
e ha pa
! iAy suéltenme!-. Pedro le dijo: -Aq
halando, sál
pasar la empalizada, le echó el brazo sobre sus hombros y le dijo, - vamos compadre

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