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Historia
Deseo compartido

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Autor: Axel2931
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Capítulo 1 Inicio

Palabras:2238    |    Actualizado en: 28/10/2022

destinos estaban entrelazados. Su relación nunca estuvo llena de altibajos dramáticos ni inseguridades. Desde el principio, la comunicación y el respeto fueron los pil

eriores la llevaba a tener proyectos de renombre, aunque nunca dejó que su carrera opacara su rol en casa. Ricardo, por su parte, era un hombre de negocios exitoso, dueño de una agencia d

o leía el periódico en la mesa de la cocina. Las tazas de café humeaban en la me

hoy? -preguntó Dulce mientras or

da y sonrió, sin aparta

Pero no te preocupes, prometo no alargarme dema

irviendo el café en las tazas con una s

no le prestó mucha atención, acostumbrada a que su esposo siempre tuviera alguna llamada o mensa

lce, al notar la pequeña

ápidamente, metiendo el teléfo

ialmente cuando se trataba de proyectos confidenciales. Ella respetaba su espacio y confiaba plenamente en él. No

utos parecían alargarse más de lo habitual, y Dulce comenzó a sentir una ligera inquietud, como si hubiera algo que no encajara del todo en la no

lma de siempre. Ricardo no había llegado aún, lo cual no era raro, pero lo que sí llamó su atención fue el mensaje

o, como si algo estuviera a punto de romperse. Dejó el móvil sobre

porte elegante, como siempre. Llevaba su traje oscuro, con la chaqueta ligerament

e, levantándose del sofá con un

tuyo? -respondió él, colgando su

ntos hoy. ¿Te parece? -preguntó Dulc

intió con

e un proyecto. Me va a tomar un poco de tiempo, pero te

da en su pecho. Había algo en su voz, una pequeña som

por su día? A veces las mujeres tienen un sexto sentido, y Dulce sabía que algo no estaba del todo bien. Decidió esperar

Dulce no pudo evitar mirar hacia la puerta del despacho una vez más. Aq

nte inquietud en su pecho le impedía concentrarse en cualquier otra cosa. Mientras picaba una ensalada, su mente seguía dando vueltas a los pequeños detalles que no encajaban. La leve d

. Él apareció en la entrada de la cocina, con la camisa desabotonada en el cuello, ya sin su chaque

preguntó Dulce, trat

seriedad en la voz de Ricardo hizo que Dulce se tensara.

para iluminaba sus rostros. Ricardo comenzó a hablar, pero

endo más rápido. El tono de su voz no le gustaba nada. -Tú sabes que la empresa ha estado creciendo, y con ello las respo

n su estómago. Por alguna razón, temía lo

-Ricardo hizo una pausa, mirando a Dulce a los ojos. -Es una joven

zo sentirse incómoda, como si él estuviera preparándose par

Dulce, a sabiendas de que esa

ndamente y se pasó un

. En su forma de comportarse conmigo. A veces, me siento incómodo con la forma en que actúa. -Un destello de cul

preguntó Dulce, su v

rimera vez en la convers

consecuencias de sus palabras. -Ella ha mostrado un interés más allá de lo profesional. Y aun

uación era diferente. Eliza no solo era una joven atractiva, también estaba trabajando cerca de su es

pecto? -preguntó Dulce, in

cia adelante, su expr

iero que esta situación afecte lo que tengo contigo. Te lo prometo. -Su v

segura de cómo sentirse. Por un lado, Ricardo parecía arrepentido, pero por otro, su falta de acción hasta ese momento la hacía sentir despro

ver qué tan lejos estás dispuesto a llegar para proteger lo que tenemo

iendo la gravedad de las

a suceder. -Se levantó de la mesa y se acercó a ella, tomándola de

olvidar lo que había pasado. Sabía que el camino hacia la reconciliación s

*

esperaba. Había sido paciente, había jugado sus cartas con astucia, pero su jefe, al que había estado seduc

que quería, y lo que quería era a Ricardo. Si su matrimonio era un obstáculo, entonces tendría que hacer lo que fue

abía hecho más

prometido que hablaría con Eliza y que pondría fin a lo que sea que estuviera sucediendo entre ellos, pero algo dentro de ella no podía calmarse. No era simplemente la idea de una tentadora s

Eliza, sino también por ver a Dulce tan distante. Cada vez que la miraba, sentía que la conexión que siempre habían ten

za. Estaba escrita a mano, con una letra cuidadosamente estilizada, y decía lo sig

centrado en asegurarse de que su conversación con Dulce no fuera en vano, pero sabía

riendo con una seguridad que hizo que su corazón latiera más rápido. Ella no parecía preocupada, no parecía arrepentida por

do su tono serio y profesional. -Sabes que tene

rio, fijando su mirada en él. Su sonrisa no desapareció, pero su

o que ocurrió ayer. -Su voz era suave, casi seductora, y sus palabras parecían estar cargadas de un su

no perder el control. Sabía que Eliza estaba mani

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