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Cong Jin Ye Bai

6 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Cong Jin Ye Bai

El Ex Arrogante y Mi Secreto

El Ex Arrogante y Mi Secreto

5.0

Mi vida se desmoronó cuando un video de hace tres años con mi ex, Mateo, se hizo viral. Cualquiera diría que era tierno, un amor genuino. Pero para mí, cada palabra suya "eso es amor de verdad", "vuelvan", era un recordatorio de la humillación que viví, sobre todo cuando me llamó de nuevo, con su voz magnética y arrogante teñida de falsa nostalgia. "La gente nos ama juntos", me dijo. "Cometí un error, Sofía. Deberíamos intentarlo de nuevo". Su lógica era tan superficial como siempre; mi valor solo existía ahora que el público lo validaba. Cuando le dije que no podía, la verdad se me escapó en un susurro, "Porque estoy casada". Colgué antes de que pudiera responder, dejando su arrogancia en el aire. La tormenta en redes y la súplica de Mateo me eran indiferentes; mi vida ya no le pertenecía a ese pasado. La ironía era dolorosa: el público anhelaba un romance que él mismo había matado por conveniencia. Lo que nadie sabía era que el hombre con el que me casé en secreto hace seis meses, la persona que era mi presente y futuro, era Javier, el hermano mayor de Mateo.

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Mi Venganza, Mi Destino Reescrito

Mi Venganza, Mi Destino Reescrito

5.0

Recibí la llamada a medianoche. Era Mariana, mi cuñada, su voz rota por el llanto, diciéndome que Ricardo, mi esposo, había muerto en un accidente de coche. Escuché sus sollozos fingidos, esa farsa elaborada para que pareciera real. Mi Ricardo, un chef de fama mundial, ¿muerto? Yo sabía que era una mentira, porque él mismo me había contado la verdad, una verdad que solo yo recordaba de una vida pasada. En esa vida anterior, le creí, lloré hasta secarme los ojos y vi cómo mi mundo se desmoronaba mientras él simplemente cambiaba de nombre y de vida. Él me confesó todo: Mariana esperaba un hijo suyo, y planeaba simular su muerte, asumir la identidad de su hermano gemelo Jorge, para proteger el negocio familiar y a su nueva familia. Todo lo que obtuve fue desprecio: «Ricardo murió en un accidente, y yo tomaré el lugar de Jorge, así el negocio de la moda seguirá, y Mariana y mi hijo estarán protegidos bajo el nombre de su "difunto" esposo». Mi suegra, Doña Elena, y Mariana, me hicieron la vida un infierno, acusándome de traer mala suerte, arrebatándome todo, incluso mi dignidad, hasta que terminé fregando pisos. Lo peor fue ver a Ricardo con su nueva vida, sonriendo a las cámaras, mientras mi hija, Valentina, tiritaba de frío y hambre. Hasta que Valentina enfermó gravemente, y sin dinero para medicinas, murió en mis brazos; yo la seguí poco después, saltando de un puente. Pero entonces, desperté. Estaba en mi cama, el sol entraba por la ventana, y el calendario marcaba el día antes del «accidente» de Ricardo. Había vuelto. Me habían dado una segunda oportunidad. Y esta vez, no sería la víctima. Esta vez, yo movería los hilos.

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La Mujer Despreciada Por Su Familia

La Mujer Despreciada Por Su Familia

5.0

El olor metálico de la sangre llenaba mis fosas nasales, espeso y mareador. Estaba tirada en el frío suelo de mármol de mi propio recibidor, con un dolor agudo que me partía el abdomen. Desde el suelo, vi sus pies: los carísimos zapatos italianos de Ricardo, mi prometido, y los tacones de aguja de Elena, mi propia hermana, posicionándose a centímetros de mi cara. "Ricardo, ¿está bien? Se golpeó muy fuerte" , susurró Elena, con una falsa preocupación que me revolvió el estómago, mientras la boca de Ricardo devoraba la suya, ignorando mi cuerpo casi inerte. El dolor de la traición era mil veces peor que el golpe. Dos días después, en el hospital, la enfermera me confirmó lo inevitable: "Lamento informarle que perdió el embarazo" . Regresé a casa, la escena de mi dolor, para encontrarlos en la cocina, riéndose, Elena con una de mis batas de seda, Ricardo dándole fresas con una ternura que nunca me había mostrado. Ellos me vieron, Elena puso su máscara de actriz y Ricardo, ni se molestó en fingir. Abrí Instagram en mi nuevo teléfono y vi la prueba de su traición documentada para todo el mundo, mientras yo yacía en un hospital: "Encontrando la felicidad en los lugares más inesperados. A veces, el amor verdadero tarda en revelarse" , decía una de las fotos. La náusea subió por mi garganta, y con ella, una pregunta que me quemaba la garganta: "¿Dónde está mi vestido? ¿El que robaron?". Ricardo se rio, cruel: "¿Bebé? No seas dramática, Sofía. Fue un accidente. Además, ¿cómo sabes que era mío?" . Esa fue la última gota. Mientras empacaba mis cosas, Ricardo bloqueó la puerta, exigiendo que me quedara, acusándome de estar "histérica" . Le di una bofetada. En ese momento, su teléfono sonó, era Elena, fingiendo un malestar para arrastrarlo de vuelta a su lado. Cuando él volvió a subir, mi hijo, Leo, apareció en la puerta, manipulado, repitiendo lo que Elena le había dicho: "¡Mi mamá está llorando! Dice que eres mala. Que la quieres lastimar. ¿Por qué eres tan mala, tía Sofía?" . Mirando a Ricardo, dije con una calma que lo desarmó: "No tenemos nada de qué hablar. Quiero el divorcio" . Él se burló: "¿Divorcio? Ni siquiera estamos casados. Y si te vas, te vas sin nada. Todo está a mi nombre, ¿recuerdas?" . "No quiero tu dinero. Quiero mi libertad" . Mi madre me llamó, furiosa, confirmando mi desvío como peón defectuoso: "¡Inútil! ¡Siempre has sido una inútil! ¡Tu hermana, ella sí sabe cómo conseguir lo que quiere! ¡Tú solo sabes dibujar tus garabatos estúpidos!" . Colgué. "Tú dejaste de ser mi madre hace mucho tiempo" . Con la maleta en la mano, me juré que no volvería a mirar atrás.

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El Rosario y la Traición

El Rosario y la Traición

5.0

En la vasta y apacible Hacienda "La Esperanza" , Elvira creció como una princesa, colmada del afecto desmedido de su tío, Don Ricardo, su único protector tras perder a sus padres. Pero la noche de su mayoría de edad, un acto de amor prohibido y la intrusión de un rosario sagrado transformaron a su benefactor en un verdugo, exiliándola sin piedad a un internado infame. Tres años de horror insufrible forjaron cicatrices invisibles, y al regresar, la encontré sumida en un purgatorio doméstico, bajo la indiferencia glacial de mi tío y la cruel manipulación de su prometida, Sofía. ¿Cómo pudo el hombre que me adoraba caer tan ciego ante la maldad, al punto de permitir que me desollaran viva, y aun así creer las infames mentiras que me hundían cada día más? Ahora, la verdad velada por el fuego y el dolor insoportable ha empujado a Elvira al abismo; pero desde el más allá, su espíritu despierta, marcando el inicio de una ineludible y sangrienta caída para quienes la traicionaron.

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La Receta Perfecta para la Venganza

La Receta Perfecta para la Venganza

5.0

El aire en el lujoso piso de Madrid se cortaba con la tensión mientras Luciana, la mujer por la que sacrifiqué una década de mi vida, me extendía un acuerdo de separación. Su voz, antes melodiosa, ahora contenida, me exigía que firmara, que aceptara ser el "rompehogares" para salvar la carrera de su "hermanito" Leon. Un escalofrío me recorrió: esto ya lo había vivido. En mi vida anterior, me negué, grité, supliqué. Ella, manipulada por Leon, me destrozó públicamente, me acusó de ser un maltratador y un alcohólico. Mi reputación se hizo cenizas, el estrés desató una enfermedad latente y morí solo, en un hospital, mientras ella seguía de gira protegiendo a su supuesto hermano. Pero ahora he renacido, justo en ese mismo instante. El dolor, la rabia y la humillación de aquella vida pasada ardían en mi alma, pero esta vez, no habría gritos ni súplicas. Tomé el bolígrafo con una calma que la desarmó, preguntando: "¿Dónde firmo?".

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La Venganza de Una Aparición

La Venganza de Una Aparición

5.0

Amé a Mateo con cada fibra de mi ser, vaciando la fortuna de mi familia para rescatar su preciada bodega y llevando en mi vientre el fruto de nuestro amor, un futuro Valdivia. Pero sus viejos celos, avivados por la sutil manipulación de su antigua amante, Lucía, lo convirtieron en un monstruo desquiciado. Un día, embarazada de cinco meses, Mateo me arrastró a la bodega más antigua y, sin piedad, me encerró en un pesado arcón de roble, dejándome morir asfixiada junto a nuestro bebé. Mi alma quedó atrapada, un espectro invisible en la fortaleza de mi propio hogar, condenada a observar. Mientras el insoportable hedor de mi cuerpo deteriorado se extendía por la finca, Mateo seguía negando la verdad, culpándome de una absurda "rabieta". Lucía, con falsa preocupación, disfrutaba de cada céntimo de la fortuna que yo había sacrificado por ellos. ¿Cómo podían ser tan ciegos, tan cruelmente indiferentes al sufrimiento y a la vida que me arrebataron? La injusticia, la rabia y el dolor me carcomían, mientras su farsa se representaba sobre mi tumba silenciosa. Sin embargo, la verdad de mi asesinato no podía permanecer oculta para siempre. A medida que el hedor se hacía insoportable y Mateo, forzado por su propia locura, desenterraba mis diarios, mi prueba de embarazo y los mensajes de traición de Lucía, su negación comenzó a desmoronarse. Mi espíritu, ahora fortalecido por el insoportable peso de la verdad, empezó a manifestarse: susurros etéreos, fragancias familiares y visiones aterradoras que rompieron su cordura. Ya no estaba solo; yo, la víctima olvidada, le obligaría a enfrentarse al horror que él mismo había creado. Esta es la historia de una venganza que trascendió la muerte, una verdad que lo consumiría todo, y una paz final ganada con el más alto precio.

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Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

5.0

Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.

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Su oscura obsesión

Su oscura obsesión

5.0

Regresar a casa desde el extranjero dos años después de graduarse del MIT con dos doctorados. Samantha Logan estaba emocionada de compartir las buenas noticias con su padre, solo para ser recibida con una gran sorpresa que potencialmente cambió su vida. Coincidentemente, el jefe de la mafia a quien su padre le debía dinero estaba en la residencia de su padre ese día para solicitar su pago, pero en el momento en que Samantha entró, él cambió de opinión y solicitó otra cosa. Se le dio la opción de convertirse en la esclava de Lord Damian para cubrir la deuda de su padre. Dicen que los pecados del padre recaen sobre los hijos... ¿Tiene ella una oportunidad con un despiadado jefe de la mafia que no duda antes de matar y haría cualquier cosa para sobrevivir?

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Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

5.0

Había estado casada por tres años y nunca me había dado cuenta de que mi esposo tenía una amante a quien adoraba, hasta que el día de mi inseminación in vitro recibí un correo electrónico anónimo. Este contenía un video donde él y su amante hacían el amor apasionadamente durante toda la noche. Después, él le decía a esa mujer: "Ojalá fueras tú quien estuviera embarazada. Solo con pensar que es Doreen quien está esperando un hijo mío me revuelve el estómago". Más tarde, todo sucedió como él deseaba, pero perdió la cabeza.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.6

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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La Esposa Descartada: El Ascenso de una Leyenda Legal

La Esposa Descartada: El Ascenso de una Leyenda Legal

5.0

Por tres años, renuncié a mi vida como "Némesis", la abogada invicta, para ser la esposa perfecta del fiscal estrella de la Ciudad de México, Santiago Vargas. Cambié mis expedientes legales por libros de cocina, creyendo que podía sanar al hombre que amaba. En nuestro aniversario, llegó a casa borracho, me besó desesperadamente y susurró el nombre de otra mujer. "Valeria", suspiró. "Sabía que volverías a mí". Pero el veredicto final sobre nuestro matrimonio llegó en un restaurante. Cuando un mesero derramó una jarra de café hirviendo, Santiago no dudó. Se abalanzó para proteger a su exnovia, Valeria, de unas cuantas gotas. El resto de la jarra cayó sobre mi brazo, causándome quemaduras de segundo grado. Él entró en pánico por las leves marcas rojas en la mano de Valeria, llevándola de urgencia a un hospital privado. Ni siquiera miró mi piel ampollada. Solo me entregó su tarjeta de crédito. "Toma un taxi a urgencias", dijo. "Te llamo al rato". Ese fue el momento en que la esposa devota murió. Salí de ahí y nunca miré atrás. Tres meses después, me encontraba frente a él en un tribunal, representando al hombre que él estaba procesando en el caso más importante de su carrera. No tenía idea de que la tranquila ama de casa que había desechado era la leyenda legal conocida como Némesis. Y estaba a punto de destruir su perfecto e impecable récord.

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El dulce escape de la esposa sustituta

El dulce escape de la esposa sustituta

5.0

El falso matrimonio había durado tres años. La víspera del regreso de su hermana gemela, Abril, Camila Solís recibió una llamada de su madre. —Abril vuelve mañana. Kael Trujillo es el prometido de tu hermana. Has ocupado el puesto de la señora Trujillo durante tres años. Es hora de que lo devuelvas. Camila, la talentosa pero desconocida música independiente, había guardado su guitarra, ocultado su propia identidad y se había convertido en "Abril" para salvar el sello discográfico de su familia. Se casó con la familia Trujillo, convirtiéndose en la sustituta de una sustituta. La vida en la mansión Trujillo no fue fácil. Kael era frío y distante, obsesionado con su primer amor, Emilia Cárdenas. Camila interpretó su papel con esmero, soportando su indiferencia y las constantes manipulaciones de Emilia. La arrojaron a un lago helado, la abandonaron para que muriera en el mar y la incriminaron por crímenes que no cometió. Era un fantasma en su propia familia, una herramienta para ser usada y desechada. Sus padres la habían abandonado desde la infancia, siempre fue el estorbo no deseado. —Nunca te amé, Kael. Ni por un solo segundo. Se marchó, dejándolo enfrentar las consecuencias de su crueldad. Encontró su libertad, su felicidad, su hogar, con un hombre que realmente la amaba y la respetaba.

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Él creyó que lo soportaría callada

Él creyó que lo soportaría callada

5.0

En nuestro quinto aniversario, encontré la memoria USB secreta de mi esposo. La contraseña no era la fecha de nuestra boda ni mi cumpleaños. Era el de su primer amor. Dentro había un santuario digital para otra mujer, un archivo meticuloso de la vida que había vivido antes de mí. Busqué mi nombre. Cero resultados. En cinco años de matrimonio, yo solo fui un reemplazo. Luego, él la trajo de vuelta. La contrató en nuestra firma y le dio mi proyecto más anhelado, ese en el que había invertido mi alma durante dos años. En la gala de la empresa, la anunció públicamente como la nueva líder del proyecto. Cuando ella fingió un accidente y él corrió a su lado al instante, gruñéndome, finalmente vi la verdad. No solo me ignoraba; esperaba que yo soportara en silencio su devoción pública por otra mujer. Pensó que me quebraría. Se equivocó. Tomé mi copa de champaña intacta, caminé directamente hacia él frente a todos sus colegas y la vacié sobre su cabeza.

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Enamorada de Daniel

Enamorada de Daniel

4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

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La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

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