¿Piensas que la traición de tu prometido fue lo peor? Definitivamente un error. Ir a prisión por uno de sus delitos quizás sea algo malo, pero no tan contradictorio como encontrarte a la persona que más lo odia dentro de la celda. ¿Su peor crimen? Confiar en las personas equivocadas. Enamorarse de su enemiga y hacer tratos con personas poco confiables es lo que terminará de enloquecerla. Oh, casi lo olvidada. Los secretos familiares son su peor KARMA. " PRISIÓN DE MUJERES DE MICHIGAN Está prohibido joder las reglas, y sobre todo, enamorarte de tu enemiga mortal
La prensa, el FBI y la mafia misma estaba con los ojos en aquel hotel de lujo dónde la glamorosa y aclamada pareja estaba anunciando su compromiso.
Ellos eran famosos por exponer todo a los espectadores, les encantaba posar a la cámara, contar sobre su vida, hacer público cualquier cosa que los hiciera ver cómo la familia perfecta.
Jayden era el más conocido fuera de la farándula, pero no necesariamente por cosas buenas.
-Querida familia, queremos anunciarles que ya tenemos fecha de casamiento -él sonrÃe mientras todos comienzan a festejar-. ¡El próximo 17 de junio hay boda!
-¡Oh, dios mÃo! ¿Dónde se festejará?
-En los Hemason, por supuesto. La boda será en Dubai.
Ese fue el principio del fin. Si Madelaine creÃa que su vida era perfecta y no podÃa ser más feliz de ahora en adelante, estaba completamente equivocada.
Motivo número uno: No sabÃa un carajo sobre su futuro esposo
Motivo número dos: Las cosas se pondrÃan feas apenas pongan un pie fuera de aquel hotel.
Por supuesto que la familia de Madelaine estarÃa feliz con la noticia, todo el mundo amaba a Jayden desde hace tiempo. Incluso lo hicieron más cuando la cadena de hoteles de Louder y Strand se fusionaron, hicieron el imperio más grande del continente, siendo una familia extremadamente rica. ¿Porqué no les alegrarÃa el hecho de que su pequeña se casara con aquel exitoso empresario?
Madelaine era una mujer muy hábil para los negocios, eso fue lo primero que le impresionó a Jayden cuando llegó con una magnÃfica propuesta para el negocio, por supuesto que para ese entonces Madelaine llevaba adelante el negocio familiar, fundado por su abuelo materno y hasta entonces, aún lo hacÃa, solo que su padre la habÃa convencido de tomarse unas buenas vacaciones para cuando Jayden le propuso hacer un viaje por todo el mundo en un crucero.
-¿Te encuentras bien? -pregunta Jayden mientras ambos se van hacia un lado
-¿Dubai? -frunce el ceño-. Creà que aún no lo sabÃamos.
-Bueno, eso solo fue para darles una respuesta. ¿No te gusta Dubai?
-Si me gusta, pero ahora no vamos a poder cambiar el destino -se queja-. QuerÃa una boda en la playa, Jayden.
-La tendrás, cariño. Relájate, es nuestra noche de compromiso.
-Me relajaré cuando me consultes, sabes que no me gustan las sorpresas -suspira
-Bien, bien. Lo siento. ¿Podemos ir a tomar unas copas y terminamos con esto?
-¡Rayden! -Steve Roig se acerca con una sonrisa-. QuerÃa felicitarlos. Madelaine, querida estás espléndida .
-Gracias, señor Roig. Claire, hola. Me alegro de que hayan venido -sonrÃe la mujer
-No puedo estar más feliz por ti -sonrÃe la mujer
-Muchas gracias, ¿Han venido solo ustedes? -pregunta mirando hacia atrás
-Oh, si -Claire aclara su garanta-. Josephine aún sigue de viaje, sabes que a ella no le gusta estar en un solo lugar.
-Señor, la cena está lista -murmura uno de los camareros en el oÃdo de Jayden. Él asiente.
-Nos encontramos en la mesa -dice finalmente Steve.
Madelaine mira como el matrimonio se aleja mientras su esposo se inclina a su oÃdo.
-Cariño, no insistas en preguntar por su hija. Sabes que no les agrada mucho el asunto.
-Ay, Rayden. Solo es una pregunta, que su hija sea una rebelde y quiera viajar por el mundo no la hace un bicho raro -Rayden hace una mueca
-Lo sé, pero solo evÃtalo.
Madelaine no entendÃa porqué habÃa tanto misterio con la hija de ellos, jamás la habÃa visto en los dos años que conocÃa al matrimonio. Ni siquiera una jodida foto y no entendÃa porqué, ellos todo el tiempo evitaban hablar de su hija y la mujer se preguntaba si es que ella habÃa hecho algo que avergonzara a su familia o realmente era un alma rebelde.
-El señor Strand está a punto de salir -dice un hombre a través del teléfono
-Bien. SÃguelo e intenta saber a dónde vive. Ni se te ocurra sacar un arma por allà porque sabes que en dos segundos estás en prisión, hay demasiadas cámaras hasta la autopista.
-Correcto. Solo lo seguiré.
Los ojos del moreno siguen sobre Jayden y su esposa, quienes están saludando a los invitados fuera del hotel. Esa era la única oportunidad para seguirlos, sabÃan que Jay solÃa dejar a sus guardaespaldas cuando estaba con ella, jugando a ser un hombre normal.
Coloca su casco al momento que ve al empresario subiendo a su auto, donde unos metros más adelante está todo totalmente despejado para poder comenzar con su persecución por fin.
-No quiero ir a España, Rayden. Sabes que quiero comenzar a ver lugares para la tienda.
-Tienes tiempo para eso, preciosa. Es una reunión de negocios, tienes que acompañarme.
Rayden mira a través del espejo retrovisor, dándose cuenta que aquella moto ya la habÃa visto más de una oportunidad desde que comenzó el trayecto. Su pulso comenzó a acelerarse, sabiendo que Madelaine estaba a su lado y de que no podÃa permitirse aquello.
Aceleró el vehÃculo, intentando salir de su vista al darse cuenta de que no habÃa nadie cerca, ni siquiera un maldito guardaespaldas que pudiera cubrirlo.
-¿Que diablos haces? -grita Madelaine desesperada- ¡Estaba en rojo!
-Lo siento, cariño -dice distraÃdamente mientras sigue mirando la dirección de la moto.
-Baja la velocidad, (esposo). Vamos a tener un accidente -la mujer se toma del asiento mientras mira desesperada a su prometido
Ella vuelve a gritar cuando el hombre hace una maniobra brusca para intentar chocar a la moto de lado al ver que se habÃa acercado demasiado. MaldecÃa no haberle dicho a Robert, su guardaespaldas, que lo siguiera esta noche.
Madelaine comienza a maldecir cuando Rayden casi choca a una bicicleta al tener la velocidad tan alta, aunque él ni siquiera la escuchaba, sus ojos prácticamente estaban en el hombre que ahora se acercaba otra vez, metiendo una mano en el bolsillo.
Solo fue cuestión de segundos cuando él decidió detener el auto bruscamente, provocando que la moto que iba a tanta velocidad detrás de él chocara con la parte trasera de su auto, y el hombre saliera volando.
Madelaine se paralizó por un momento, sin embargo, reaccionó cuando su esposo comenzó a poner el auto en marcha otra vez.
-Carajo, no. ¿Qué diablos te sucede?
No esperó una respuesta y abrió la puerta del copiloto para ir hacia el pobre motociclista que estaba tirado a unos cuántos metros. Rayden golpeó el volante con fuerza mientras también bajaba del vehÃculo y miraba hacia todos lados, comprobando que en una calle tan solitaria, nadie habÃa visto lo que sucedió.
-Llama a una ambulancia -grita Madelaine mientras se acerca
-Aléjate de él. Vámonos -le dice Rayden
-Mierda, Ray. No vamos a dejarlo aquÃ, va a morir.
Él intenta alcanzarla antes de que llegue hacia el hombre, sin embargo, cuando toma su brazo, Madelaine le lanza una mirada de muerte mientras se suelta de manera brusca. SabÃa que no negociarÃa con su prometida para irse de allÃ, ella tenÃa un corazón demasiado noble para eso.
-Madelaine, por dios. Párate de una puta vez -le exige
-¡No voy a irme!. Oh, por dios -murmura cuando ve que el hombre sangra demasiado.
Las sirenas de la policÃa comienzan a sonar, poniendo nervioso a Rayden y maldiciéndose por no haber esperado. Él habÃa creÃdo que sacarÃa un arma y sabÃa perfectamente que era capaz de disparar sin problemas, no podÃa permitir que les hiciera daño.
Comenzó a forcejear con su prometida mientras la mujer tocaba al hombre mal herido, frotando su cabello cuando notaba que no habÃa manera de que ella se fuera de allÃ.
-Madelaine, maldición. Vámonos.
La mujer miró a la patrulla de policÃa esperanzada porque estaba acompañada de una ambulancia. Estaban a tres calles de diferencia y sentÃa que el hombre todavÃa podÃa salvarse.
-Tranquilo, están aquà -le habla al hombre
-Madelaine, sube -oye que su prometido le grita desde una distancia considerable, pero cuando quiso mirar hacia él, el hombre estaba poniendo el auto en marcha.
El vehÃculo no quiso arrancar, pero Jayden tampoco se quedó allà para esperar a la policÃa y en cuestión de segundos salió de su vista.
Pestañeo varias veces sin poder creer aquello, Jayden no era ese tipo de personas y ahora la habÃa dejado sola. No supo en qué momento aquellos oficiales la tomaron de los brazos, ni en qué momento la separaron del hombre, pero las luces azules la cegaban mientras oÃa murmullos a su alrededor.
Una mujer le hablaba frente a ella y solo podÃa mirar como subÃa al hombre a la camilla y después aquella calle vacÃa, donde su prometido acababa de huir.
-Alguien huyó, sÃguelo por las cámaras de seguridad -escucha que dice uno de los oficiales mientras la metÃan al patrullero.
Hace unos minutos estaba a festejando su maldito compromiso y luego de eso era metida a una celda pequeña de la comisarÃa, donde se habÃa encontrado con otras dos mujeres que la miraban fijamente.
-¿Eres imbécil o que mierda te sucede? -grita Kanye con enojo- ¿Cómo se te ocurre dejarla all�
-¡Estaba desesperado! ¿Tienes idea de quién mierda era ese tipo? ¡Uno de los hombres de Hiram Flesher!
-Mierda -murmura él, tocando su cabello con frustración-. Tenemos que sacarla de allÃ.
-Kanye, no puedo presentarme y decir que fui quién lo chocó. ComenzarÃan a investigar y estarÃa muerto -suspira-. Tenemos que pensar en algo.
-¿En qué diablos quieres pensar?
-Podemos decir que era uno de mis choferes quién conducÃa.
-Eso es una estupidez -gruñe-. No podemos confiar ciegamente en alguien, sabes que están en juego muchas cosas.
-¿Entonces que pretendes?
-Dime algo. Si Madelaine es acusada, ¿Puedes sacarla de all� -Jayden hace una mueca-. ¡Solo dime si puedes hacer eso!
-TendrÃamos que mover contactos, dejar que se den la sentencia y después intentar llegar a un maldito acuerdo -suspira-. Solo podremos hacer eso si su nombre no está en todas las jodidas tapas de revistas mañana.
-¡Eres un inútil! -grita-. Encárgate de las noticias. Tengo que salir a la comisarÃa.
-¿Qué vas a hacer?
-Tengo que hablar con Madelaine. Ella va a declararse culpable.
La empresaria se habÃa sentado en el suelo, con la cara entre las rodillas mientras dejaba que las lágrimas descendieran por su rostro. Aún podÃa sentir su vestido húmedo por la sangre, su mente seguÃa en shock después de todo lo ocurrido.
-¡Lauder, levántese! -el oficial de policÃa se para frente a ella-. Manos hacia atrás, con la cara contra la pared.
Aún se mantiene en silencio mientras el hombre le coloca las esposas, querÃa salir de allà y golpear a su esposo por haberle hecho pasar aquel momento tan desagradable.
PodÃa sentir las miradas sobre ella y solo querÃa que esto pasara rápido para volver a casa, sin embargo, cuando pensó que la dirigÃa hacia otro lugar, ella fue empujada hacia un cuarto cerrado, donde pudo ver a su padre sentado en una silla.
-Diez minutos -informa el oficial después de sacarle las esposas
-¿Qué haces aqu� ¿Porqué no vino Jayden a buscarme?
-Siéntate, Madelaine.
-¿Cómo está el hombre? -su padre suspira- ¿Porqué no me voy a casa? ¿Qué sucede?
-Hay un asunto grave, hija -él hace una mueca-. Siéntate, por favor.
-¿Qué sucede? ¿Dónde está Jay?
-Fue a su casa, está en estado de shock. No sabe lo que sucede, la policÃa me ha llamado y por eso estoy aquÃ. Necesito que hablemos sobre algo.
-Podemos hablarlo en casa, padre. Sácame de aquÃ.
-Hija, no puedes irte. Estás aquà por haber atropellado a un hombre en la vÃa pública.
-¡No fui yo!
-El hombre murió -le dice sin anestesia-. Jayden no puede decir que fue él -suspira-. Hija, necesito que hagas algo por nosotros.
-¿Qué?
-Dile a la policÃa que conducÃas tú -Madelaine cierra los ojos-. Te prometo que voy a sacarte pronto, mantendremos tu identidad en bajo perfil para afuera y cuando menos te lo esperes estarás en casa otra vez.
-Oh, no, no.
La mujer se pone de pie, comenzando a caminar por la sala mientras escucha la voz de su padre. No puede creer que la noche terminara de esa manera, Jayden no pudo haberle hecho algo como eso. Ella le habÃa dicho que se quedara y la dejó allà sola, ahora enfrentando un delito que no era suyo.
-No voy a ir a prisión por algo que no hice, eso es una locura. ¿Te das cuenta de lo que me pides? ¡Jayden fue quién lo atropelló! ¡Estaba conduciendo como un lunático en el medio de la vÃa pública!
-Carajo, hija. Lo sé -suspira-. Y sabes perfectamente que tú estás primero que todo, pero necesito que hagas esto. PodrÃa ser mucho peor para Jayden, a ti puedo sacarte en poco tiempo.
-¡Me importa una mierda! -gruñe- ¿Porqué es todo esto? ¿Por su jodida carrera polÃtica?
-Hija, sabes que es importante.
-Y si puedes hacer que nadie se entere sobre lo mÃo, ¿Porqué no lo haces con él? ¿Porqué no asume lo que mierda hizo?
-Porque le dejarÃa una mancha a su legajo de todas maneras. Mira, intentaré hacer todo lo que pueda por hacer que tú también estés limpia después de esto. Jamás te he pedido nada parecido, solo necesito que asumas esto. Me ocuparé del resto.
-¿Esto tiene que ver con que tú necesitas tener a Jayden como diputado? ¿Es por eso que necesitas que mantenga mi culo en una prisión para que él no lo haga? -se rÃe sin gracia-. Pueden irse a la mierda, tú y él.
-Hija, por favor. Jayden tiene mucho que perder. PodrÃa ir a prisión y lo perderÃamos todo.
-No quiero volver a verte. Váyanse al demonio.
Madelaine comenzó a golpear la puerta de aquel cuarto con insistencia hasta que apareció el guardia, poniéndola las esposas mientras escuchaba a su padre decir que la sacarÃa de allÃ.
Solo lo volvió a ver cuando los guardias la llevaban en un autobús directo hacia la prisión estatal "Strankbell". No los miró, ni siquiera les dirigió la palabra mientras iba hacia el nuevo lugar.
Jayden no apareció, él nunca se presentó a pedir disculpas, ni tampoco dar las gracias por haberle salvado el culo.
Madelaine se sintió vacÃa luego de la sentencia, ya no habÃa marcha atrás, fue condenada a dieciocho meses de cárcel, más una gran multa que pagar.
El autobús se detiene y con ello, los policÃas comienzan a llamarlos. Con las manos esposadas, ese asqueroso traje y una cara de muerte, Madelaine comienza a caminar por el largo pasillo.
Nunca se sintió tan humillada como cuando la hicieron desnudar frente a las demás, ni cuando la revisaron entera, eso fue una de las peores cosas que creyó que vivirÃa.
-Si quieres un consejo, mantente en perfil bajo -le dice una oficial-. Tu trasero contra la pared y no te metas en problemas.
-¿Dónde dormiré?
-Aquà -suspira-. Mañana te asignarán alguna actividad, por el momento no tienes que hacer más que ir a comer. Suerte con ello.
Madelaine mira hacia el frente, dándose cuenta de que allà dentro habÃa cuatro camas para ocupar, lo que significaba que tendrÃa que compartir el pequeño cubÃculo.
Mientras se metÃa a su celda, no se daba cuenta de que alguien la estaba mirando a lo lejos, rodeada de un grupo de chicas.
-Oye, Melvak. ¿Quién es la nueva? -pregunta Josephine mientras fuma un cigarro
-He oÃdo que es una princesita de alta sociedad. Madelaine Lauder -la mujer levanta una ceja y exhala el humo
-¿Madelaine? -sonrÃe-. Oh, esa hija de perra.
-¿La conoces?
-No, pero ella me conocerá pronto -sonrÃe
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