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-Chillo, en una mezcla de
ra la acera con un flop húmedo. Un charco marrón se extiende sobre el cemento, y mi corazón se encoge por la pérdida. Todo por m
¿Estoy siendo castigada po
mi pie se dobla de forma antinatural justo al llegar a la escalera del autobús. Me apoyo un momento en la barandilla,
n un suspiro de alivio. Saco de mi mochila –sí, esa que parece haber sido comprada para una ni
: amo a los Arctic Monkeys y, buen
rosísima batería, dejando que la música amortigüe m
vez! Llevo veinticuatro años en este planeta y sigo sin distinguir una fruta seca de otra. Y allí estaba yo, una mujer de
o allí? Honestam
s opciones eran tantas, pero mis recursos, tan pocos. No podía darme el lujo de es
cuanto a mi padre... ni idea de lo que pasa con él. Nos abandonó cua
ón. Abro los ojos y miro a mi lado izquierdo: es una señora de edad,
sin emoción-, en ese asiento vomitó un
ierro los ojos, sintiendo un escalofrío
sonrisa que debe parecer más bien una mu
me avisó antes de que me hund
culpa. La señora no tiene la culpa de que mi viernes esté
a seguir escuchando mi música. Ahora me toca ir de pie por casi media hora, balance
unas carcajadas que estallan a mis espaldas. Espero a que el autobús arranque y comien
y putrefacto vómito
esión de "me quiero morir", y comienzo a caminar hacia mi
baño y quitarme esa ropa contaminada. Me doy una ducha hirviendo que dura diez minutos,
promesa de ponerla a lavar de inmediato. Al menos, la única venta
sanación comienza: bajo al primer piso y camino directo hacia mi mejor amigo desde que tengo memoria: el refrigerador. Saco mi bo
o de la mesa de centro y me
viernes por la tarde, acostada en el sofá, co
e me apasione. Pero es triste admitir que realmente no
ete de galletas en el su
asalta la pregunta que me da más nervios que el
l rendimiento escolar. No me acomplejan mis dientes, ni los rollitos de mi estómago, ni las estrías de mis piernas. Me gusta el volumen de mi t
mi físico o mi forma de ser. Suelen decirme que soy muy poco seria,
omportarme, puedo hablar de algo serio. Pero a los hombres no les gusta que una mujer sepa vivir y divertirse sin la necesidad de
ro al techo-, eso nace
ta... Y ni siquiera me refiero a un alma gemela, sino

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