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Historia

Capítulo 3 Tres.

Palabras:3404    |    Actualizado en: 14/03/2024

opio, pero lo cierto era que no le interesaba en lo más mínimo de

ba por completo. Sus cabellos recogidos y castaños daban a entender

echo infinidad de veces, de eso no podía quejarse en lo más mínimo, de

s y cuarto de la mañana, pero allí estaba como un clavel, preparada para

a veces era recepcionista, otras camarera y luego estaba en

e guiaba por la gente de confianza, ya que el tener dinero no dejaba muchas amistades, y se hacía difícil distinguir entre algui

asi por completo deplorable. Irene decidió que lo próximo que haría sería estar muy atenta a lo que hacían los demás trabajadores para

en su contra, no esperaría que ninguno de sus compañeros de trabajo pudieran saber algo sobre eso, era simpl

que ahí estaba, buscando hasta el más mínimo detalle para ver si

cones la delataban demasiado como para encontrar a alguien infraganti. Quería, por supuesto, encont

nada a ella porque bien sabían lo delicada que era, lo correcta que podía llegar a ser en cuanto a su trabajo, entonces al no c

ían exagerar cuando les convenía, cosa que no tenía el menor de los sentidos, pero cuando se tratab

siempre ver el lado bueno de la vida, si se concentraba en lo que la hacía sentir mal, entonces terminaría hecha un mar de l

diferente a cualquiera que pudiera darse una mujer a la cual en se

a de dinero, y tampoco era como si se pudiera ganar demasiado dinero solo siendo parte de ese hotel como una simple empleada,

solo una empleada, no alguien quien en serio tuviera algo más que un poco de palabra entre ese montón

er que cambiar las sábanas de alguien más, no harían cosas co

que todos estuvieran bien con eso, y darlo todo parecía ser el mantra de ella, lo cual siempre se lo repetía en la mente, queriendo dar solo la mejor

masiado increíble, de es

la miró con bastante interés, como si de verdad tuviera algo que decirle, pero solo le sonrió

uerida?- fue lo que dijo ell

rmoso poder decir que se había conocido a una persona por algunos años y ya pertenecía al tipo de personas a las cuales querría en su vida solo porque siempre le sumaban en vez de restarle. A ella también

saber de inmediato, ya que de verdad estaba intriga

odía adivinar sin que ella le diera un camino el cual seg

aquí- comentó ella, mirando al suelo, como si lo

runciendo el ceño sin

onde meterse para pasar aquella vergüenza de tener que ser ella quien le

con cierto tipo de clientes, en especial hacer lo que él ordene... No comprendo muy

cido... Pero ¿Por qué lo sientes

erdad triste, también estarás a la merced de las arpías de nuestros compañero

rio en el cual solo vas a perder, y no es para nada así, te lo aseguro- comentó ella, qu

os hombros y le hizo saber que todo estaría más que bien, que lo lograrían y que a pesar de que no eran las amigas más ínti

dejara influir por los malos comentarios, los cuales no hacían nada más que destruir la confianza que cualquiera pudiera construir, de verdad se sentía un tan

eso quería demostrarle a la mujer, a la cual pensaba que ya le había sembrado algo de bondad dentro del corazón, había

ara el tiempo, no debía de comportarse como una intensa, sino todo lo

er algunas cosas, pero el hecho era que no tenían demasiado dinero como para

ba tener que estar rogando para que le dieran atención, así que

da no era como se la esperaba a veces en la

la mujer para que hiciera cosas de las cuales se sintiera orgullosa, sin importar

e se tuviera que hacer cuando se trataba de generar aunque fuera un poco de sustento, ellas eran las únicas responsables de su destino, así debían de haberlas criad

que en realidad nunca más volvería a pensar así de ella, c

que pensaran las personas para evitar ir a un lugar, como le había sucedido muchas veces antes, cosa que no era muy justa que se diga, peor s

orque entonces ya se sentían expuestas, ya se sentían como que su vida iba a salir a la luz, que ya todo

do en su vida, reflexionando sobre quién era ella en realidad y qué quería hacer con su vida, cosa que no p

rque no podía opinar en algunos aspectos que consideraba cruciale

puerta, así que su jefe le dio el permiso para pasar de nuevo

to incómodo, pero al estar allí de pie frente al hombre de cabellos neg

con una pequeña sonrisa llena de mucha emoción, como si quisiera

s de que tenemos cosas de las cuales hablar-

afectaba, pero era más que claro que las cosas eran así, nada diferente desde que la habían contrat

ecesidad de tener que cambiar nada, que podía expresarse tal cual quisiera porque nunca le dirían nada, peor de cierta manera, el miedo por ser el

lo que era hacer eso, llevar por completo las riendas de ciertas partes de cada uno, ya que si no querían siquiera figurar un poco en

forzarse por hacer que los demás pudieran creer que aquello podía ser ci

sos momentos no lo hacían, peor sabía que solo

- preguntó ella sin rodeos, pues realmente no le importaba n

omenzaras a hacer otro tipo de trabajos, no el que has estado ha

siguió queriendo saber ella, p

ero que tengas en cuenta que eres una excelente trabajadora

ente ya no estaba tan denso, como si en el se pudiera incru

por no ser la mejor chica que le hubiera gustado tener, pero que sepa que en realidad es

se te ocurre, no pienses que solo lo digo por adularte, pues todo lo

dicho de qué trata mi nuevo cargo...- ante esto, el hombre pareció temblar un poc

ente, quien me mantenga al tanto de todo lo que ocurre dentro de estas instalaciones ¿Crees que puedas hacer eso?- preguntó mirándola directo a los

or supuesto que acepto el reto, trataré de siempre llevarle el mejor servicio sea don

ás que nada es que sigas haciendo un buen trabajo- fue lo que expresó el hombre, qu

do gerente de un hotel, por lo menos podía sentirse plena con lo que hacía, así que un bonito sentimiento se

alidad tenía un nuevo cargo en el cual haría lo posible por complacer a su jefe en lo que le había

a de alguna manera que no fuera lo correcto, y ahí se divertiría demasiado con las per

cionada por tener que ser la mujer que se encargara de la mayoría de los asuntos imp

ento para dejar que todos esos sentimientos salieran a la superficie c

e por ser bonitas tenían al mundo a sus pies, cuando nada que ver con eso, pero tr

del hombro y no la saludaron, per

los miramientos, y no creo que sea agradable para nadie tener que darles la despedida- dijo la castaña, y entonces captó la aten

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