Ka
cual significaba que yo tenía que cubrirlo, lo cual significaba que no saldría de Luna's Brew hasta las nueve, lo cual significaba que conduciría a cas
ni
io? ¿otra vez?» porque esa era la tercera vez ese mes que Sarah cancel
las tazas, guardé los pasteles sobrantes en el refrigerador para el día si
pequeño estacionamiento trasero. Estaba lloviendo. Por supuesto que estab
ré la puerta. Estaba empapada y el asiento se iba a m
en el encend
a
enté o
l clic del arranque
que obviamente no servía d
veces más.
o estaba compl
ie
bía señal ahí. La cafetería estaba en una zona medio muerta de la ciudad, entre el territorio
uáles eran m
edith. Pero ella estaba en turno nocturno en el hospital y no podría venir hasta la m
o a tres kilómetros por la carretera. Tenían un te
era tanto. Había
una carretera que bordeaba el territorio de la manada
a hacer? ¿Quedarme
s. Cerré el auto con llave por pura costumbre aunque no es que alguie
cabeza. Mis tenis hacían un ruido de chapoteo con cada paso. Ya tenía f
diez minutos cuando escuc
so
l bosque a mi derecha, mo
e y aguc
Solo l
rte. Probablemente era un venado. O un coyote. O nada.
z. Más cerca. Y esta vez no er
erda, mier
delante de mí, cortándome el paso. Hombres. No, lobos en forma humana. Podí
enegados, lobos salvajes que se reusaban a pert
vi sus dientes blan
me dijo-. ¿Una loba s
o ya estaban detrás de mí también. Tres de
rza, velocidad, algo. Pero no estaba. Yo er
alto, con barba descuidada y ojos qu
linándose hacia mí-. Como
aunque pudiera, ¿qué les diría? «¿Soy u
de los otros, rién
sotros -dijo e
l brazo con
rodillazo donde sabía que dolería. Él gruñó y me s
o y me halara hacia atrás. Caí al pavimento, el golpe me sacó el aire de
no, dejé marcas sangrando en su mejilla. Él me golpe
ra -
straron hacia el bosque. Pateé, me retorcí, pero eran d
tenía catorce y los reneg
s en eso. No a
edes. Los gritos de mi madre cortándose en el silencio. Mi
a entrando en pánico y eso no ayudaba, t
y las ramas se clavaron en mi espalda. La lluvia se
s con ella?
el de la barba-. Que sepan que su ter
de Silvercrest. Ha
hubiera estado cerca de s
mí. Su aliento ol
e preguntó en un tono burló
odía hablar. Pero aunque
í sangre e
ó lento. Lu
ima... -siseó mientras le
lotó en dolor. Despu

GOOGLE PLAY