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Historia
Mi Venganza: Su Imperio se Desmorona

Mi Venganza: Su Imperio se Desmorona

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Capítulo 1

Palabras:1301    |    Actualizado en: 04/01/2026

luznante. Estampado en mi cara, en letras rojas y llamativas,

ógico ayudé a construir, no me defendió. Lo llamó una

la viera. Luego, le dio a ella mi vestido de aniversar

iente, ella anunció que es

imonio, por encima del recuerdo del hijo que perdimos juntos. La mirada que le dedicó, lle

ntraban. En la siguiente junta directiva, vi cómo se le iba el co

ije, empujando una pluma sobre la mesa-. M

ítu

través de los ventanales del rascacielos apenas lograba calentar la habitación. Un dolor sordo palp

. Sentí una textura áspera y

gadora y ahogué un grito. Estampado en mi cara, desde la sien hasta l

ra el sello de broma que Javier guardaba en su e

rse al mundo de los vivos! -dij

na jugando en sus labios. Sus ojos, normalmente gra

ada fija en el sello grotesco-. A Javier le pareció una idea brillan

heló. El estómag

susurré, las palab

¿Por qué haría yo algo así? Solo ayudé

corriéndome

u esposo, esperándolo como un perrito abandonado. ¿No tienes vida? ¿O

becaria a la que yo personalmente había apadrinado, cuy

gradecida -gruñí, la

o retumbó en la oficina silenciosa. Su cabeza se giró bru

lpe, una mano fuerte me agarró del

ás haciendo? -La voz de Javier, cargada

erpo. Sus ojos, usualmente tan cálidos y

la! -rugió, su mirada fija en la

iendo. Defendiendo a la mujer que acababa de

cara! -tartamudeé, señalando

pado acunando el rostro de Carla, su pulgar

ajando a un tono condescendiente-. Una broma i

irada cayó sobre la manga de la camisa de Javier. Un aroma floral, dul

ijo que estaba trabajando hasta tarde,

olor? -pregunté, mi v

isita, un sonido

poco de café encima antes mientras, ya sabes,

brillando con malicia. Lo estaba manipula

o suave e indulgente qu

re tan ansiosa por aprender, tan dedicada. No como otr

abar mi apoyo incansable, mi fe inquebrantable e

fé y consuelo, mientras los contactos de mi familia le allanaban el camino en sil

su ambición se transfo

daba vueltas. La imagen de Javier, riendo con Carla, d

etaria, una joven llamada Brenda, estaba allí, con los ojos mu

su mirada saltando de mi cara es

Alejandra Elizondo, la heredera elegante y serena que se casó

onvirtió rápidamente en un grito ahogado de horror cuando s

ios no dichos y humillación. Carla, aprovechando el momento, dejó que

l sello. Entrecerró los ojos, no con compr

ensa. No era una petición, era una orden, dada con la

par en par, llenándose de lágri

elosa de nosotros, de lo que tenemos! -Enterró la cara en el pecho de Javier, sus hom

hacia la puerta, una im

ó, su voz suavizándose, en marcado contraste con el tono duro que había usado conm

mí, con la mir

na. Esta es mi oficina. Y Carla es mi beca

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