araje de la hacienda rugía
orrar pecados, generalmente documentos incriminat
devorando
cartas escritas a
me escribió cuando esta
abía trepado por una enredadera par
pequeña bolsa
manchado con tres gotas
o jura
ve sobre
elo humeó
El
desde el cam
di la
aer la
anja justo cuando unos neumáti
un coche se cer
dor de la tela, convirtiendo
iendo? -La voz de Mateo
l hombro y m
con la corbata deshecha, luciendo como
trás de él, sus ojos
artas? -preguntó Luca,
n cachiva
sonab
er
hombro como si lo hubiera quema
registro de cosas que
cudiendo el lugar do
o adelante-. Cambiaste los códigos del Ala Oeste. So
-dije-. Ya están contam
a enfermedad, Elena. Es solo una chica tratando d
xtraña la combinación de una bóveda Villarreal.
bíamos que no se lo dir
un escudo para pr
entra
camino-. Los tres. Y Sofía. Necesitamos acla
engo
lizándose hacia la pistola bajo su
har
echo antes
entía como
bien
tenuemente iluminado y
ba sentada en
s -las perlas de mi madre- br
dijo alegremente mie
en el reservad
la silla
final, exiliada
esa -dijo Sofía, radiante-. Es su esp
edé h
o se quedar
lo s
a una úlcera es
o solo me dolía; me
o, una debilidad que solo mis protector
Sof -dijo Luc
ó su t
éndole vino a Sofía.
o por la úlcera, sino por
lo olv
s imp
eante fuente de pasta ro
golpeó mi nari
con los ojos grandes e i
a L
éndose de algo qu
a M
comer, con una sonrisa
dores de
escu
mi vaso
ambre -dije
Mateo, con la boca ll
sorbo
lo único en esta mesa que
vi r
n una f
fantasma que ato

GOOGLE PLAY