suficiente para hacer vibrar el suelo y sac
a en
l de pólvora, whisky caro y el empalago
a, pero la tragué, alisando e
arrancándose el saco y ar
velando los tatuajes que se arrastraban por su cuello,
como Daniel, una bro
vuelco, solo para estrellarse y arder cuand
ió, sin siquiera de
stá qué,
que tu abuela solía hacer. Vale
erfectamen
u esposa, le coc
ma de ver cuánto me dob
silencio era sumisión, que mi presencia era devoción.
enta, Alejandro -
d de camino y se
s oscuros e insond
se sobre mi figura, usand
rzaste este matrimonio. Querías el título de
inando mi rostro hacia arri
la
ó de sus ojos
illo, había un reloj Patek Philippe an
oj de
por su vigésimo p
uerpo de Daniel en la morgue, y
-dije, mi
on suficiencia, so
na c
na con
risa v
egociando
ro el
luego a mí, con el ceño
e moda. Mañana puedo comprarte u
Rolex -dije-
onido áspero
Lo quieres porque está en
a desabr
mas? ¿Quiere
abras sabiendo a ce
ojó el
atr
tibio por el cal
iendo el impulso de llevarlo a mi nariz e inhalar, esperando q
denó Alejandro, rev
iento del copiloto de su Mercedes blind
vía: rápido, imp
andro, zigzagueando entre el tráfico-
y cansada,
eria necesita que seas
del hospital que poseí
que parecía más una habitación de hotel de
uillaje impecable para alguien q
ojos se clavaron en m
! -Extendió
orde de la cama, besando su frente con una ternura
-dijo su
ia mí y chasq
ám
e entregué
me con una sonrisa burlona-. Mi
dro me
do humeante en un tazón. El olor a j
liente -
ro, tomando el tazón de mis manos
n la cuchara, soplando suavemente ant
os encontrándose con los m
nr
victoriosa y
había gana
lsillo, sintiendo el me
mportab
as joyas d
mi esposo jugar al enfermero con una rata, mientras

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