Is
n el aire de la recámara principal, una nieb
iopelo y se impregnaba en mi cabello, un marcado contraste con la fragancia es
or el que mi abuela solía jurar, un lodo oscuro y viscoso des
se abrió c
jé la taza en la mesita de n
estaba en
s. Los viernes eran para el club,
vieja -dijo, entran
isa estaba desabrochado, su corbata colgaba
je, limpiando una go
. Estudió mi rostro, buscando algo: una g
ue me quedara con e
bargo, aq
ije q
ra conquistado una nación solo por dormir en su pr
uerdo
mpre lo hacía. Metió la mano en el bolsillo de su saco
sobre el
asa vieja. Iba a tirarlo, pero reco
alc
iolentamente mientras
de un pájaro emprendiendo el vuelo
staba as
cada surco. Conocía el momento exacto en que el
l hiz
undo año de universidad, sentado en
observándome de cerca-. P
as -su
o, presionando los borde
uavizó, solo una fracción. Una
che -dijo-. ¿Eso es todo lo que s
n el borde
haces la fría, pero guardas mis cosas. Bebe
hón de cabello detrás de la oreja,
obses
rregí. N
erza, dejando que la madera se cl
rmir, Alej
satisfecho con su conq
la casa estab
é fuera d
uelo de mármol frío co
el refrigerador. Era un simple bizc
la parte superior
nti
a cumplido v
dad, mirando los números de cera, dejando que el
stás ha
ndió, cegadora
martilleando con
eniendo una botella de agua. Estaba sin cami
stel. Miró
en el calendar
leaños -dij
te, sí. Er
z era espesa por el sueño y la sorpresa-. Ni siquiera V
stelito sentado en
espierta sola p
que estaba boca ar
társelo, pero
alla. La galerí
os de
os de un hombre durmiendo. Fot
uró, desplazándose-. Tie
Daniel. Cada
lo se veía a sí mismo. No veía la gentileza en los ojos
no podía
llo. Su ego se pavoneaba. Se estaba deleitando
y se inclinó so
iénd
Qu
. Enciénde
ron mientras enc
lló, ilumina
deante, la dureza de sus ojos pareció suav
la
años a ti -ca
estaba viendo a él. Estaba viendo
mpleaños,
ombre. El nombre m
cumplea
s. El humo se enroscó en
n deseo
había
udriera, y que
r el futu
na rebanada de pastel y s
-asintió-
taba consumiendo la ofr

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