img El Caballero Escocés  /  Capítulo 5 El Salvaje Escocés – Chapter 5 | 7.81%
Instalar App
Historia

Capítulo 5 El Salvaje Escocés – Chapter 5

Palabras:1707    |    Actualizado en: 03/12/2021

Escocés –

jugando, pero no iba a ganar. Deslizó un brazo por su espalda y la atrajo hacia su cuerpo

réis entonc

vos? -preguntó el

se oscurecían con un brillo m

maldita

que ya no le tenía miedo. Siempre se había mostrado algo temerosa h

vos? ¿Por qué habría ahora de comportarme de una manera distinta? Sigo siendo vuestra es

olparse en sus venas. Escrutó su rostro,

to? Pero sabed una cosa, esposa mía. No soy ningún estúpido. La última vez que os vi, estabais huyendo. No voy a creerme que de repente habéis encont

nque Arran pudo distinguir el leve rubo

en un error. Pero, por favor, ¿nos daréis antes de cenar

todavía más con una mezcla

tarme dónde está aquel frágil

a en el pecho-. Un poco de comida, si sois tan ama

en el rostro de Margot-. Trae a lady Mackenzie y

a palabra sobre su mano sucia manchándole la ropa, al contrario de lo que antaño habría hecho, sino que consintió,

ientras los presentes estiraban sus cuellos para ver a la misteriosa

ó mientras la conducía hacia el estrado, lanzando una mirada sobre su

ca sabe cuándo se topará con un sal

l antiguo anhelo que antaño había sentido por ella, ya que ahora lo único que sentía era desdén. Hubo un tiempo en que su sonrisa lo habría obligado a acep

puesto para ella en el estrado, pero sentándose en el mismo borde. Su esc

tarse allí -dijo él, señalan

o ella les indicó que obede

era la reina allí, sobre todo ahora, pero se sentó

ue posaba la mirada en la muchacha que había estado sentada en su regaz

ompañía de l

s y mujeres

muñeca una vez más, ap

onje? ¿Que después de vuestro abandono, mantendría incólumes mis vo

ientras liber

nado ante el altar de otras damas -desvió la mir

abréis mantenido como una c

amente casta. Pero ¿quién de nosotros lo es? -giró la cabeza y lo miró directamente a

aquella mujer? La mujer que lo había abandonado se habría escandalizado ante la mera sugerencia de que su castidad no había sido perfecta, prácticamente virginal

rviera vino y, al hacerlo, advirtió que la mitad

es por señas que se ocuparan de sus propios asuntos-. ¿No pue

, recogió la fídula y

hecho vuestra gran entrada, supongo que me enteraré de lo que os ha traído a Balhaire. ¿H

e echó

cias. Nuestra fortuna sigue intacta y la

igó en su silló

ió con co

sconfiada que era vuestra naturaleza, pero debo rec

Cuando os habéis presentado aquí después de n

os hubiera mandado algún recado, me habríais rechazado. ¿No es verdad? Pensé e

Qu

e que vos también me habíais echado de me

mágenes con las largas piernas de su esposa enredadas en torno a su cintura, con su sedosa melena exte

chado de menos

se arrebolaron, y bajó

echarme de menos, leannan? ¿Desde que no cons

adamente generoso

o -aseveró él con

gió meditarlo mientras jugueteaba con su collar de esmeraldas-. No puedo prec

dito cáncer

carme para aseguraros de mi bienestar, en lugar de e

Inglaterra para daros caza com

abra fuerte. Yo pr

tra parte invitación al

uier momento que os hubiera apetecido. ¿No lo habíais hecho antes? -le preg

pondió, sosteniéndole la mirada-. Y ha

mejillas de Margot, pero se las

to ha

su boca. Una eternidad. Se sentó m

de días. La sonrisa de Margot se borró de golpe. Entreabrió ligeram

cuánto tiempo me he visto libre de

os de ella par

admitió en

a atronando en las venas, acusando el familiar rit

a todo esto me se

abía acertado el golpe? Tampoco le importaba demasiado... porque

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY