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Historia

Capítulo 3 Tu eres el problema

Palabras:1629    |    Actualizado en: 27/12/2022

do sobre mi muñeca. Balthazar maldijo una y otra vez y no pasó mucho tiempo antes

abios. Casi me empujó contra el sillón de la pared y luego se

n vacío en el estómago. La herida era bastante profunda, la piel estaba comp

a mí con un botiquín de primeros auxilios, fragmentos rompiéndose bajo las pesadas s

que me mantuviera ocupada, porque no que

r una herida y vendarla- respondió bruscamente, dejando

os hacia él, come

roblema?- Murm

ue había hablado más alto de lo que pretendía-¡Tu eres el problema, mujer molesta! Te dije que te largaras de aquí, pero no, persistes en q

e solo imaginar mi puño estrellado en su rostro, definitivamente se lo merecía. Opté por permanecer en silencio, aunque fue muy díficil por mi orgullo que

ia, muy i

y siempre trató de erradicar este rasgo que dijo que heredé de mi madre. Nunca le había

e dijo en voz baja, c

un cuidado sorprendente, luego comenzó a rasgar el envol

arecía molesto, mezquino, incluso agresivo, pero si dijera que no era sexy y atractivo, estaría mintiendo c

arté la mirada lo más rápido que p

y sentí ganas de h

etar los dientes para no hacer sonidos de dol

chada con mi sangre al suelo. Lo estaba mirando desde

rdía, algo nuevo que desapareció en un instante, no sé si lo imaginé, p

¿puedes desaparecer de mi dormitorio?- esc

ado bien, decentemente, pero con alguien como él, no podrías hacer eso aunque quisieras. No podía dejar

n una voz que parecía bastante segura a pesar de lo a

o cayó sobre su frente. Sus fríos ojos azules me miraron fijamente du

as!- gruñó, dirigi

n cuando él la cerró

achándome para recoger los fragmentos- además, si pudiera

a sola, sus oidos no escucharían ni una palabra d

X

me levanté y fui a la ventana, mirando a través de la ventana la oscuridad del bosque detrás de la c

empo el dolor, la ira y los recuerdos de los que trataba de huir dejarían de llevar mi alma y mi mente a la oscuridad que me atormenta, pero no fue así. Por el contrario, mi mente vag

is labios cuando sentí una puñalada en mi palma derecha. Oh, el pequeño accidente h

Para alguien que odia a la gente, puso un poco de interés en vendar mi herid

frío en esta mansión. Mañana habrá que ver donde tengo que ir y buscar una planta eléctrica, si es que esta mansió

X

as y sudadera-, me calcé las zapatillas y salí al frío de la mañana, contenta

ue, porque ahora desde la mañana, cuando había mi

gero, respetando mi costumbre de correr

izmente ausente. De vez en cuando un susurro me sobresaltaba, pero me calmaba

latía como una pulga, tratando de calmar mi respiración, que se aceleraba por el esfuerzo. Me preparé con

mo halcones me miraron desde detrás de unos arbu

cámara lenta, casi vien

y mi corazón tomó unos movimientos

o, sé bueno!- Murmuré

detrás de mí, y no importaba lo entrenada que e

cortando la distancia entre él y yo. Aquí fue,

hacia la salida del bosque, y no pasó mucho tiempo antes de que escuché a

o a morderme, me asustó. Mis pies golpeaban el suelo ligeramente blando y mi corazón latía rápidamente. M

i pecho fue fuerte y agudo. Durante el contacto había cerrado los ojos, y cuando l

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