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Historia
La Leyenda - Saga Necesitamos el quinto elemento - Libro 1

La Leyenda - Saga Necesitamos el quinto elemento - Libro 1

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Capítulo 1 Encuentro

Palabras:1456    |    Actualizado en: 06/03/2023

rima. Huíamos despavoridas con el uniforme azul a cuadros, camisa

ulsión. -Mi prima desde hace tres años vivía con nosotros, quedó huérf

. Gracias a Dios ella no los acompañaba en ese viaje, agradezco al cielo por dej

inguidas familias en esta sociedad aristocrática. Habíamos soltado los caballos del carruaje, como siempre al termin

mento. -Nosotras no nos quedábamos internas, vivíamos cerca del convento-. Por eso en la última

te. Nos detuvimos en el bosque porque no podíamos dejar de reírnos, sin dar

a los extraños sucesos, de animales salvajes y hasta fantasmas. Era por lo mucho que inti

nto, me sentía ligada al aire de una forma indescriptible. Pero la oscu

os atrás

gitada, con ese brillo de alegría en su

ientras la piel cambiaba de estado, a

n mis instintos los emergentes de la alerta. No sé bien qué pasó, de un momento a otro ella desapareció,

sde mis entrañas, se fue trasformando en un miedo profundo, imaginé un gran demo

, como si una nube negra se hubiese apoderado de lugar y a su vez se materializó en una figura humana. Una risa macabra surgió de alguna parte -«muy pr

al bosque, el caballo iba desbocado, no tuve tiempo de tirar de la rienda y ocasio

el fuerte golpe que me daría con los árboles al otro lado del sende

n el suelo. Todo fue tan rápido, y provocó un leve mareo al soltarme, no conté con equilibrio y caí. De t

ada. Permanecí varios segundos recuperando el aliento y los nervios. Respiré profundo antes de ponerme en

o, de cabello castaño claro, sus ojos eran de un bello verde claro, parecía un ángel. Me miró con tal ternu

ra usted bi

ratorio desde lo más profundo del

do la mirada. ¡Me avergonc

acción constatar qu

na señorita este sin chaperona, doncella o una carabina, me

lumbrante sonrisa y no pude apartar la mirada de su perfecto rostro, sus ojos eran como el verde de un lago puro, sus ce

de otro caballo... «Mi prima», ella no estaba conmigo, el temo

riana! -Su voz

sin embargo, me sorprendió verla venir por el sendero principal, al verm

, sabes que no puedo llegar a la casa so

ú quien me

so la expresión más tonta nunca antes vista. Una extraña punzada se materializó

onio D'Mo

antres! Los caballeros que solo pensaban en sus cheq

la Str

la inclinación correspon

ted.

enía esa calidez de hace unos minutos, ahora me ofrecía una calculador

na Gra

de mi reacción, solo seguía mis instintos, efectué la inclinación pertinente

ertante

perfecta inclinación a medias. ¡No ofreció su mano! Se debe saludar según las costumbres. Se ve d

e unos minutos fue un verdadero caballero, no obstante, se había convertido en un inculto. Sentí tanto enojo, aunque no se lo demostré, saqué valor, un poco d

uevo por salv

fue

, aquellos creyentes de ser más que otros por no tener apellidos distinguidos. Le di la espalda, subí al caballo, causando asombro en el rostro de l

las montar igual

también se había montado de la misma manera,

r buena impresión, menos si

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