se apoyaba en una tela suave, bajo la cual un corazón latía a un ritmo lento y regular. Me enderecé bruscamente, bu
ñor -resollé lu
ó con una suavidad inesperada
y dar los pocos pasos qu
paró tu hermana -murmuró haciendo
vitar que tomara frío. Contuve el aliento cuando se inclinó sobre mí. Olió mi cara y mi cuello
, permitiendo que se abrieran. Sentí que moría de vergüenza cuando siguió
Mi corazón latió con fuerza cuando movió la nariz en círculos, tocando apenas m
no -su
ntura y olió el vestido hasta deten
el vestido? -pregun
ra con ambas m
mis piernas hasta mis muslos, y me aplasté contra el
as. La plat
se de sensaciones extrañas en mi vientre, como cuando rozara mi pecho. Apoyó las manos en mis muslos, como para evitar
ajo y se detuvo bruscamente a esca
os. Lo sentí erguirse bruscamente, apart
i s
lo. Yo
bajo. Apenas alcancé a empujar la falda para cubrirme, al mismo tiempo que él me sujetaba una pierna y luego
e. Ignoró mi sobresalto para guiar mis dedos a las bragas y me hizo palpar otr
cuenta dó
reconocer el escondite del fragmento de plata: quedaba exactamente e
al castillo, no hubiera term
uemada flotó un momento en el aire. El fugaz roce de sus labios en mi cabello me dejó sin aliento. Sentí que o
rmuró, y comprendí que la breve cosqu
ilo de voz, completamente inmóvil, el
mejilla muy cerca de mi boca-. Un poco a
abios, que se entreabrieron sin consultarme. Se demoró así
respirar sus palabras. Su piel humana también olía vagamente a rocío y bosqu
ropas -murmuré
viaré nue
que a
seguir sintiendo su aliento en mi piel, y sus manos que me tocaban con gentileza. Y sobre todo, h
sentir sus mano
oído, y me di cuenta que había rodeado
resuré a cubrirme hasta la barbilla, volviendo a acostarme en el jergón. La piel de oso agregó su peso y su calor a la manta. Lo dejé arroparme como sólo Tea
a, para permitirle la poca privacidad que podía ofrecerle. El último sonido
bo se tendiera a dormir contra mi espalda. Entonces sentí su trufa fría y húmeda tocando mi hombro. Su aliento era como una caricia cálida sobre mi piel. Hubiera querido atrever