n casi siempre alegrar a las personas; o al menos
egre y feliz, cuando ya no sonríe; entonces e
aún lugar especial sin que nada los interrumpiera. Nada hasta que en su camino encontraron con algo muy
eta sentado el cual su sola presencia a los niños se alegró con solo verlo, por
saludarlo este no les respondió de la misma
, los pequeños intentaban mirarlo más de cerca pero cada vez que podían;
ostro del payaso, pero este no se dejaba mirar por nad
rriba pero no lo lograban; tras un rato de intentar vanamente ver el rostro del payaso, ambos niños se
que era lo que le ocurría al payaso; cuando el niño vio lo que parecía
o contener su curiosidad y se acercó a este para ver qué es lo que tenía en su interior;
scubriendo en su interior cosas que no había imaginado; su amiga pronto se
con gran fuerza, siendo que al cerrarle la bolsa aplasto los dedos del niño con esta acción; quien se chupo casi inmediat
lamente suspiraba profundamente sin moverse o decir
cosas que había en su interior; pollos de hule, mazos de juguete, yo yos, baleros, yo yos chinos, pelotas, trapos de colores, incl
ayaso preguntándose que más había en el interior por lo que tamb
rededor. Muchas pequeñas burbujas como canicas flotaban a sus alrededores mientras algunas tan grandes como una pelota de baloncesto flotaban sobre sus cabezas
s se divertían rompiendo burbujas de todos tamaños; tan entretenidos estaban que no se habían dado
e los dos podía creer que estaban rebotando dentro de una gran burb
ndo la burbuja cada vez más alto y más alto; sus
pió en un momento que se posó en el suelo; ahora los pequeños se encontraban
aso; espanta suegras, confeti y globos de miles de colores que
sin más ni más cobraron vida parándose en la mano del niño brincando hacia el suelo y una vez estuviero
los pequeños tenían curiosidad de saber que tocaba aquella música sin igual; descubriendo así una pequeña
ambos escuchaban atentamente aquella bonita música mientras veían dan
e plomo marchando cual pequeña banda musical desfilando frente a una multitud, el sonido de
n una gran marcha; los soldaditos con sus tambores, flautas y clarines junto con el arpa, inter
to a los niños para hacerles maldades y jugar un poco con ellos; siendo el niño quien comenzar
a y menos aún porque quería comerse
, jugaban y festejaban por todas partes; mientras la niña miraba asombrada todo lo que estaba ocurriendo y del hecho de que se
del pequeño; la niña los miraba mientras cargaba una muñeca de trapo que se había acercado a ella con los brazos exten
ara a atraparlo, entre tanto buscar encontró algo que llamo su atención; u
cosa más; la tomo en sus manos y con sumo cuidado comenzó a girar la manivela que tenía al costad
canción; cuando... La tapa se abrió inesperadamente liberando a un pequeño muñeco de resort
ndo plácidamente sobre una almohada más grande que él, ambos pequeños lo obs
su caja una pequeña sabana con la que se acobijo, los pequeños solamente miraban como dormía aquel bufoncito de juguete, hasta que; la pequeña muñeca q
sorte que tenía, solamente estaba atolondrado movién
a la cabeza preguntándose qué había pasado volteaba hacia todas part
io a la muñequita que le había arrojado la pelota, se mostró muy enojado acercándose a esta de manera intimidant
a aún más por la grosería en su contra, mientras la muñeca mostraba
bufón entristeció; de alguna manera el bufón tenía la fuerza necesaria para impulsar su caja y
amigo payaso cómo podía sin lograr resultado alguno. Los pequeños se acercaron al bufoncito al ver que este
uzaba sus brazos pensando, pensando y pensando. Cuando repent
y en un movimientos brusco y arriesgado logro hacer que los dos entr
los demás juguetes que también se acercaron a ver lo que ocurría; cuando repentinamente el
o poco más allá de donde el payaso se encontraba, siendo salvada de recib
os, cuando la pequeña muñeca se levantó les mostró lo que contenía el malet
almohadilla que había en su interior con maquillaje blanco y con su mano le indico a la niña se acercara; la pequeña se
ca y algunos detalles más; tanto el bufón, como el niño junto con tod
evelando a la niña vestida como un payaso; con un par de zapatos satinados color rojo, unas largas calcetas
emejante al de una pasto
a su amiga observándola sin perder ningún detalle de ella. Cuando un silbido llamo su atención; ambos vol
foncito se reía. La muñequita golpeo de nuevo al bufoncito molesta por lo que había hecho al infante, a q
antalones apenas y cubrían sus pantorrillas zapatos cafés grandes, camisa de cuadros multicolor, chaleco rojo y
asos o por lo menos eso parecían. Todos los juguetes que los rodeaban en ese m
ercó junto con el bufoncito, jugando con unas pequeñas pelotas de colores con las cuales hacían malab
as atraparan y así, lo hicieran también; cuando los niños tenían las pelotas en las manos capta
caían en su cabeza golpeándose con estas. Pero pronto consiguieron dominar aquel simple acto; primero con una
n gran espectáculo a los juguetes, teniendo siempre en su ros
n hacer la misma acrobacia con estos. Logrando hacerlo fácilmente gracias a la práctica obtenida con las pelotas, mientras los pequeño
os finalizaron su actuación, todos menos el bufoncito que se encontraba
ue ocurría con el bufoncito. Cuando la pequeña sujeto la caja y comenzó a girar la m
se abrió; saliendo el bufoncito disparado hacia los aires estirando su resorte lo más que se podía sujetando dos pasteles de crema en ca
el pastel daría en su blanco, pero; cuando estuvo cerca de llegar a su objetivo, el pequeño reacci
muñequita estaba cubierta de pastel de crema; al ver esto él bufoncito cubrió su
a se dibujó una cara de enfado mientras que el bufón aún se carcajeaba de l
rbujas y pelotas que botaban cerca para que el bufoncito no lo viera
logro encontrar al niño, persiguiendo al pequeño niño que no quería ser alcanzado ni golpeado por un pastel. Corría y corría perseguido por el bufoncito que lo seguía m
aciendo que este se regresara de nuevo a su caja por más pasteles; la caja se cerró los niños esta vez no se acercaron a esta, ni querían abrirla ya que sabían que e
e pasteles; la niña se quedó de pie, pero el pequeño salió corrie
otro intentando darle, aunque sea solo con uno. Una incesante lluvia de pasteles caía sobre el pequeñín
ermanecía triste sentado en
ó de nuevo al maletín para también sacar muchos pasteles, una gran torre de pasteles había logrado sac
uñequita saco otra torre un poco más pequeña con la cual comenzó
ya que se encontraba más preocupado por golpear al
mbién se unió a la fiesta al robarle algunos pasteles a la niña, solo que este
as, desde las burbujas hasta las palomas, desde el más pequeño soldado hasta el ar
n permanecía de pie en su lugar, sujetando algunos pasteles mientras algunos eran arrojados de
le los pasteles que sujetaba; hasta que solamente le quedo uno. Al mirar detenidamente a su
otro a punta de pastelazos, mientras el niño corretea
rseguir al mono con un pastel en la mano, cuando piso el molde de un pastel que estaba tirado en su camino, pr
urrir; cuando por alguna razón miro hacia arriba y el pastel le cayó justo en el rostro; todos se comenzaron a reír casi
mono que en ese momento se había acercado y mirando al niño con una mirada furiosa. E
suelo haciéndolo nuevamente caer evadiendo el pastel y este pasara de largo sin siquiera tocarlo, pero; aquel iba directo hacia el payaso que se enc
tida, por lo que había hecho; entonces el payaso se limpió el pastel de crema del rostro con pesadez. Entonces al quitarse el past
onces en el rostro del payaso comenzó a avistarse la mueca de una gran sonrisa seguida
mente el rostro, al ver al pequeño vestido de payaso se volvió a dibujar una gran sonri
eña reverencia pidiendo disculpas al payaso, quién a su vez lo único que hizo fue silbarle en forma de
a banda de música y el arpa comenzaron a tocar nuevamente su alegre música; el mono se acercó al payaso su
junto con la muñequita, a quienes el payaso abrazo con
yaso, ya que por sí solo este tenía un brillo esp
un pequeño perro que le dio al niño; para la pequeña de su manga con mucho cuidado y esfu
ayuda de su mono al lanzarse las pelotas el uno al otro. Los niños aplaudían a cada acto que hacía hasta que; pronto de su bo
El payaso mostró una gran cara de tristeza porque era que él se fuera, entonces se colocó de pie junto a su maletín y
os demás juguetes que con gran rapidez entraban en la maleta. Luego regresaron
gos preparándose para entrar de nuevo en la maleta cuando; el payaso los detuvo y con un pequeño
evado de maravilla, la cual la pequeña acepto con gran alegría y a
Entonces el payaso con una peculiar sonrisa se agacho quitándose el sombrero agrade
an quedarse así vestidos, a lo que el payaso le dio razón; por lo que como ac
somo la cara por debajo del pañuelo sonriéndoles a los pequeños ya
ó su mano con la cual comenzó
encontraban con sus ropas que traían antes; la calle era de nuevo la misma sin rastro
ás lo cual entristeció a la niña; el niño tenía en sus manos la cajita del bufon
melodía acostumbrada; cuando llego al final la tapa se abrió. El niño cerró lo
ete más que ya no podía hace
embargo, también estaban contentos ya que sabían q
calle lograron ver al payaso que iba caminando de singular mane
hacia él; cuando estaban a punto de alcanzarlo este ya había cruzado la calle; al llegar a la otra acera, con
cultándolo de la vista de los niños, solo un segun
se había ido, lo buscaban en todas partes, pe
n tenido, cargando con alegría a sus amigos que siempre les recordar