img Dulces Mentiras De Un Amor De Contrato  /  Capítulo 3 Carrera | 1.32%
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Historia

Capítulo 3 Carrera

Palabras:1881    |    Actualizado en: 22/12/2022

as

habíamos peleado tan fuerte como hoy, y jamás sentí tanta impotencia

ustralia. Mi padre nunca supo administrar el dinero, siempre lo derrochó, lo gastó en viajes, casas, autos, cosas materiales, y enseñó a sus hijos (a mí igual) a derrocharlo sin consciencia alguna. Papá

viera el prestigio y el dinero a toda la familia. En otras palabras, mi padre quería que me casara c

está pasando aquí? -mi madre

udarnos a una casa tan pequeña que asfixiaba. La supuesta oficina de

que hacer para que volvamos a re

madre, i

sabías de esto?! ¡

fuese necesario para que volviésemos a nuestra an

o. Y sonaba increíblemente estúpido y materialista, pero fue la forma en la que me criaron y me sentía muy incómodo con este estilo de vida. No podía

Ustedes están loco

ase -papá me miró con autorid

ue quedarme a su lado por el resto de mi vida hasta que me muera? No arruinaré mi vida por casarme co

multimillonaria más grande de to

eresa. Est

un viejo amigo mío, está dispuesto a darnos un contrato para ti. Dijo que, si tú te

mueca de

supiera? Esto no iba a terminar bien en ningún sentido. Supongo qu

un matrimonio a su hija? Segurame

hacer primero es enamorarla. Haz que

Un falso amor fi

o

namorarme alguna vez de alguien que sí m

adre ha aceptado a darnos una increíble casa y dinero para nuestros

sto tenía que ser una maldita bro

arme con alguien aún, y mucho menos cont

e le mienta en su casa a la

itó, mirándome con

é y salí de la ofi

apá, pero lo ignoré

a casa, tomar aire, pues me comenzaba a sentir muy asfixiado. Conduje a un lugar alejado, un lugar a donde muchas personas iba

a lo cual accedió. Con esta carrera, planeaba llenarme de adrenalina, de emociones. Quería pensar en otra cosa, centrarme en

espe

fueron con los millones de mi padre cuando la empresa quebró y todo se fue a la basur

y estacioné mi auto a un lado del auto de mi contrincante. Las personas gritaban, pedían que la carrera empezara de una vez, con esa i

Travis, el

ntó con una sonrisa, y o

tenía

ndí, llevándome el cigarro a la boca

r tu cara, y

sus p

l estúpido trato de mi p

quién com

una fuerte

Quise sabe

ra Sa

que, por más que yo fuese bueno, iba a tener que empeñarme mucho en ganar. Le varias caladas más a mi cigarrillo para relajarme, aunque l

to, Sam? -Travis volvió a mi lad

or

ndrás que pagar mucho

u respuesta

o. No es que yo fuese un santo, porque sí, he hecho cosas malas en mis veintitrés años de vida, pero un matrimonio por cont

s la vida que solía tener. Los viajes,

si.

o

idea de

perderé. Gracias por la fe

mica. No quise decirle porque me aver

que él es muy

i cerveza y tiré el cigarrillo al su

nzaba a sentir ese atisbo de adrenalina subiendo de mis pies a mi pecho. Iba a correr, y el resulta

ya estaba dentro de su auto, al que se había subido con una inmensa co

tó Travis con su m

bandera en cuan

la ha co

cuerpo entero valían la pena. Ese cosquille intenso, esa presión en el pecho, el sentirme liviano, emocionado, con un motivo fijo. Era increí

o, lo cual me hizo maldecir, pero aún nos faltaba par

co resbaladizas, pero no era la primera vez que yo corría con la pista mojada. Aceleré, igualando el auto de Sam. Le eché una mirada rápida al mismo momento en que él me miraba a mí, y en

de diferentes organizadores. Podía decir que era mi pasatiempo favor

co con el auto, fue mi momento de tomar la delantera. Sonreí, entusiasmado, pues ya no nos quedaba mucho para llegar a la meta. Ya me sentía con

asi pierdo el equilibro por completo, pero me logré recuperar y, aun así, Sam no llegó a pasarme. Lo miré

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