or fin su mirada del cielo estrellado. Desde que habían comenzado a comer solo de
era precioso la comida era un completo manjar. ¿Podía pensar en una mejor noche que aquella que compartía con el sujeto conocido como Agony Darkblue? E
jos mirando fijamente a su compañero. A decir verdad, este creía que era un tema muerto en vista de que ninguno de los dos tenía parejas para
ando eran solo un par de personas que recién llegaban a conocerse, pero también estaba el saber lo genial que la había pasado con el chico. ¿No sería acaso una fabulosa idea permitirle a este una oportunidad más para demostrarle lo q
que ocurría a su alrededor. Sin embargo, en ese instante cayó en cuenta de algo bastante preocupante para él: estaba vestido como un simple zarrapastroso sin dinero ni siquiera para comprar una muda de ropa decente. ¿Cómo demonios podría asistir a un lugar e
ender realmente lo que había llevado al chico a cambiar de opinión rotundame
a de eso, pero de igual manera no le parecía ser prudente ir a ese lugar en
guardarropa lo suficientemente equipado como para seleccionar algo diferente -Isaac se permitió sonreír nuevamente, pero esta vez de una manera nostálgica que claramente n
alma golpeada múltiples veces por el destino siguiera sufriendo a causa de su desdicha. Mucho menos si en sus manos e
r gracias a lo que Agony estaba pagando para él, ¿pero no resultaba en un abuso seguir permitiendo que esta persona invirti
z agitó las manos frente a él, acentuando el h
n personas muriendo de hambre, sin dinero siquiera para llevar una cucharada de comida a sus bocas... mientras que otras desperdician cada centavo de sus riquezas en vicios y cosas que no
eseaba ganarse la vida gracias a la compasión y lástima de algún adinerado. En su lugar deseaba trabajar y conseguir que su esfuerzo result
jando ver una preciosa sonrisa tan dulce y honesta como la miel de u
deseo de convertir lo que quedaba de noche en un momento agradable-. Si no deseas aceptar la ayuda que q
omenzaría a producir. Efectivamente le gustaba y no fue sino hasta ese momento que la preciosa estrella decidió asentir. Quizá aquellos otros astros que le conocían y habían compartido con él durante milenios se sentían orgullosos de él o