img Mi jefa y prometida  /  Capítulo 4 Bésame | 80.00%
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Historia

Capítulo 4 Bésame

Palabras:1640    |    Actualizado en: 18/03/2025

iembros del sindicato de trabajadores de "Engi Robotics", después de haberles mostrado la grabación de la conversación con el pr

e David y ell

ar? -preguntó él con

spondió ella, du

innecesariamente duro mientras estábamos en la universidad, te falté al respeto y traté de menosp

ba, pero al final, después de

su expresión confundida-. ¿Es porque t

mordió

d es que veo cuánto trabajas. Hice algunas preguntas y es impresionante cómo pudiste mantener las dos ca

mente a Isabella, o q

uando él se acercó, le

é es

cho más fácil. Tiene toda l

na ceja, alg

sculpé o es una trampa

soltó u

información para hacer tu vida más fácil, pero esperaba que ustedes vinieran a mí

o una sonri

onmigo -dijo e

una silla

presa fue la entrada en mi boca que necesitaba. Resultó que sabía cómo reírse malvadamente y besarme sin sentido, al mismo tiempo. No debería sorprenderme eso tampoco. A pesar de eso, e

nuó bes

te, mirándome a los ojos, que sin dud

, ¿

vía no estoy haciéndolo bien. Voy a mejorar este beso. Lo h

a aca

aravillosas cosas y haciéndome gemir. Dios, el calor de su piel desnuda. Me arrastré hacia adelante, buscando más, necesitándolo. Su mano dejó mi pecho para extenderse a tr

mbr

entras me movía con

ntos. Su caliente boca se movía sobr

mi pecho se detuvo y chu

av

as a Dios no me encontraba sola con lo de jadear. Un dedo trazó un le

se debajo-. Dilo, Isabella. -Cuando dudé se incli

ha acción. Pero la sensación de los dientes de David apretando en mi piel me cambió por completo. Ce

hecho esto u

o estés. -Me besó don

ras desabrochaba con rapidez mis pantalones, desasiéndose de ellos. El escritorio se movió ligeramente debajo de mí mientras se arrodillaba. Me sentí lista para impresionar, m

en absoluto, arrastró la última de mis prendas por mis piernas. La necesidad de cubrirme e

ó el condón del bolsillo trasero de sus pantalones. David desnudo era indescriptible. Hermoso no comenzaba a cubr

rir las piernas. Sabía esto. Claro que lo sabía. Los recuerdos del dolor de la última vez me hicieron dudar. Los dedos de mis pies

de tensión dentro de mí se convirtió en algo dulce ante su sabor, la sensación de su cuerpo contra el mío. Un brazo se encontraba atrapado debajo de

zó entre mis piernas. Sólo la presión de su palma me tenía viendo estrellas. Rompí el beso, incapaz de res

o probándome posiblemente. Sin embargo, no importaba.

dedo más adentro. La forma en que su boca me chupaba borró cualquier molestia. Me acarició entre las piernas y el placer creció.

tante tiempo en regresar su boca en mí, colmando mis pechos con otra atención. Su pulgar frotó alrededor de un punto dulce y mis ojos rodaron hacia atrás en m

damente,

siado. Casi. Flotaba, mi cuerpo lánguido, saciado p

del condón con sus dientes y luego se lo puso. Apenas había recuperad

, con una sonrisa

era lo mejor que

re nosotros. Funcionaba. Tomó mi boca en un beso duro. Su mano se deslizó por mi costado, encima de mi vientre hasta cubrirme entre las pierna

l dolor de la última vez que había intentado esto hacía un desastre con mi mente. La humedad no importaba

recido y su mandíbula estaba fija. Su piel humed

temblorosa incluso p

rándose más en mí. La almohadilla de su pulgar jugó alrededor de mi clítoris, contrarrestando el dolor. El dolor

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