iembros del sindicato de trabajadores de "Engi Robotics", después de haberles mostrado la grabación de la conversación con el pr
e David y ell
ar? -preguntó él con
spondió ella, du
innecesariamente duro mientras estábamos en la universidad, te falté al respeto y traté de menosp
ba, pero al final, después de
su expresión confundida-. ¿Es porque t
mordió
d es que veo cuánto trabajas. Hice algunas preguntas y es impresionante cómo pudiste mantener las dos ca
mente a Isabella, o q
uando él se acercó, le
é es
cho más fácil. Tiene toda l
na ceja, alg
sculpé o es una trampa
soltó u
información para hacer tu vida más fácil, pero esperaba que ustedes vinieran a mí
o una sonri
onmigo -dijo e
una silla
presa fue la entrada en mi boca que necesitaba. Resultó que sabía cómo reírse malvadamente y besarme sin sentido, al mismo tiempo. No debería sorprenderme eso tampoco. A pesar de eso, e
nuó bes
te, mirándome a los ojos, que sin dud
, ¿
vía no estoy haciéndolo bien. Voy a mejorar este beso. Lo h
a aca
aravillosas cosas y haciéndome gemir. Dios, el calor de su piel desnuda. Me arrastré hacia adelante, buscando más, necesitándolo. Su mano dejó mi pecho para extenderse a tr
mbr
entras me movía con
ntos. Su caliente boca se movía sobr
mi pecho se detuvo y chu
av
as a Dios no me encontraba sola con lo de jadear. Un dedo trazó un le
se debajo-. Dilo, Isabella. -Cuando dudé se incli
ha acción. Pero la sensación de los dientes de David apretando en mi piel me cambió por completo. Ce
hecho esto u
o estés. -Me besó don
ras desabrochaba con rapidez mis pantalones, desasiéndose de ellos. El escritorio se movió ligeramente debajo de mí mientras se arrodillaba. Me sentí lista para impresionar, m
en absoluto, arrastró la última de mis prendas por mis piernas. La necesidad de cubrirme e
ó el condón del bolsillo trasero de sus pantalones. David desnudo era indescriptible. Hermoso no comenzaba a cubr
rir las piernas. Sabía esto. Claro que lo sabía. Los recuerdos del dolor de la última vez me hicieron dudar. Los dedos de mis pies
de tensión dentro de mí se convirtió en algo dulce ante su sabor, la sensación de su cuerpo contra el mío. Un brazo se encontraba atrapado debajo de
zó entre mis piernas. Sólo la presión de su palma me tenía viendo estrellas. Rompí el beso, incapaz de res
o probándome posiblemente. Sin embargo, no importaba.
dedo más adentro. La forma en que su boca me chupaba borró cualquier molestia. Me acarició entre las piernas y el placer creció.
tante tiempo en regresar su boca en mí, colmando mis pechos con otra atención. Su pulgar frotó alrededor de un punto dulce y mis ojos rodaron hacia atrás en m
damente,
siado. Casi. Flotaba, mi cuerpo lánguido, saciado p
del condón con sus dientes y luego se lo puso. Apenas había recuperad
, con una sonrisa
era lo mejor que
re nosotros. Funcionaba. Tomó mi boca en un beso duro. Su mano se deslizó por mi costado, encima de mi vientre hasta cubrirme entre las pierna
l dolor de la última vez que había intentado esto hacía un desastre con mi mente. La humedad no importaba
recido y su mandíbula estaba fija. Su piel humed
temblorosa incluso p
rándose más en mí. La almohadilla de su pulgar jugó alrededor de mi clítoris, contrarrestando el dolor. El dolor