gajas. Así que les propongo un trato -dijo Isabella con una sonrisa que brillaba como el filo de un cuchillo-
a las ventas -protestó C
ero o firme un contrato beneficioso, tendrá la oportunidad de ganar el bono. Pero eso no es todo -añ
sumió en un sil
a? -preguntó Chris, inclinánd
Italia para un desfile, una cena en el restaurante más exclusivo, diez bolsos Birkin, trajes
jando que las pala
n mil más si le
co -replicó Chris,
por cada millón que le ganen a James -declaró Isabella, con un
avid, desconfiado. Sabía que nad
obre la mesa, que una asi
n número de cuenta o cualquier información que le dé una ventaja, pagará 300 millones de dólares, renunciará a su sueldo por lo que
ue tan denso que podía c
usto -murmu
ía algo así? -
ió de hombros, co
elo sobre lo que piensa de la falta de lealtad. Si quieren tra
tendiendo que si no lo hacían, tendr
"Engi Robotics", una compañía valuada en mil millones. El fundador se está retirando y transfi
l control a su hijo? -
ó Isabella-. Cada vez que ha tomado el
nieta-. Es amiga de James. Le encantan las discotecas y los bares. Apuesto a
presionada por la ra
los términos -
os de los negocios, investigues los despidos de los últimos diez años y
abajo -protestó
lo resolverás para el final de la semana -dijo Isa
semana? ¿Y quiere
in pestañear-. Además, él tendrá que bus
-preguntó David, con u
lo miró f
ra inflar cifras. Es normal en compañías de este tamaño. Si no
ar la empresa que planeaba comprar. Había concertado una cita con el fundador
veo desde aquella cena
on falsa modestia-. El abuelo estaba celoso po
pero la tensió
eguntó el hombre, ofreciénd
a el abuelo, y escuché que está vendiendo su compañía -susurr
e frunci
ro mi compañía vale más. He escuch
Isabella-. Hice una tasación. Vale mil
ció sorprendid
. Tu abuelo jamá
ilmente su tarjeta negra-. Invierto en la bolsa desde los diez años. Podría fundar mi propia c
darme esa
? -respondió Isabe
í, firmar
? Sé que varias empre
. Si me das mil millones,
án el contrato list
botella costosa-. Pero hay algo más. El sindicato podría ser
-preguntó Isabella, sabiendo
nas muy codiciosas, pero los emplead
a fingi
ompra sea un éxito. Pero esos homb
e ya casi no se necesitan humanos -confesó el hombre, sirviéndole un trago-. O su
. Sabía que ese hombre se burlaba de ella, pensando que no le vendería a una "niña"