img Mi jefa y prometida  /  Capítulo 2 Presentemonos | 40.00%
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Historia

Capítulo 2 Presentemonos

Palabras:1162    |    Actualizado en: 18/03/2025

haces aquí? -e

técnicamente, lo era). A su lado, James lucía una expresión entre descontenta y dramática, como si estuviera en e

na voz que pretendía ser intimidante pero que sonó más

iendo a sus nietos, sabiendo que

n una sonrisa que no llegó a sus ojos, com

a cortar diamantes-. Nos llevamos de maravilla. Gracias, Jam

elamiéndose los labios como si est

y con uno de mis mejores amigos del instituto -d

nsé que solo contratábamos a los más calificados, pero

eca, como si estuviera int

-dijo, haciendo un gesto despectivo con la mano-. Por eso contra

ta ahora había intentado pasar desapercibido, se sintió

e levantó,

Eso explica por qué te tomó siete años terminar una carrera de cinco

como si estuviera a punto de

a saben, soy el dueño y fundador de esta compañía. Me hice rico con esfuerzo y dedicación, y ahora mis nietos quieren co

ectivo recor

s en las manos, como si estuviera calculando

los beneficios: gimnasio, guardería, créditos, autos... aunque todo tiene un precio. Mis nietos están compitiendo por un lugar en la

o? -preguntó una mujer con una voz que sonó m

buelo se convirt

stra recomendación, sino que haremos llamadas a todas nuestras empresas aliadas para que sepan

die se atrevió a h

es -dijo el abuelo, mirándolos c

rfecta-. Soy la primera en mi clase de Derecho en Harvard. He trabajado con

que decía: "No eres la primera vivid

en Negocios Internacionales en Stanford y trabajo con una multinacional

staba en un concur

o en Economía en Columbia, capitán del equipo de fútb

plexión rellenita-. Me gradué en Administración de E

una escuela comunitaria y gestioné una empresa transportist

eting en una escuela local, pero he manejado las redes social

on silencio,

r dinero. El abuelo parecía disfrutar de la situación, como si estuviera viendo un reality show. "Son iguales a sus padres", pensó, recordando cómo su

piendo el silencio con una voz que resonó como un trueno

ndo a sus súbditos. La sala se llenó de murmullos y m

ómo su padre motivaba a los empleados no con dinero, sino con cartas de recomendación para universidades, pagos de hipotecas, vacaciones a lugares paradisí

chispa de determinación en

mientras caminaba hacia su equipo con pasos firmes-,

ro esta vez, no se trataba solo de ganar. Se trataba de demostrarles a todos, espe

nsidad que hizo que todos se enderezaran en sus asient

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