n era un problema, pero no parecía importarnos. El beso era áspero, húmedo, y cada movimiento de sus labios y lengua enviaba escalofríos por mi espalda. La respiración s
labios, su voz ronca y cargada de una advert
a de mis pantalones. Bajó mis vaqueros y mi locamente cara tanga, con su cuerpo suspendido sobre el mío. Sus manos acariciaron mi trasero. Los dientes se arrastraron sobre la sensible piel de una de las nalgas, justo encima del tatuaje de su nombre. Una
que son solo amigo
contra su mano, necesitando más. Luego vino el sonido del cajón de la mesita de noche abriéndose mientras buscaba un condón. Sus dedos se deslizaron fuera de mí y la pérd
horas
evo equipo en una división emergente, no podía creer su suerte. Enterprise Motors no era cualquier empres
vista, reconoció a Isabella Meyer. Habían sido com
preguntaron al unísono, sus
visó su reloj y siguió cami
perder hoy -murmuró
desgastados y buzos holgados. Ahora llevaba un traje de sastre impecable que resa
n respeto. Isabella caminaba con la seguridad de quien sabe
ndo aquí? -preguntó, in
lo miró con una
este piso? -susurró
n -respondió él, mostrándole su celular-.
repitió, confundida-.
me contrató
ojos de Isabella se a
? -preguntó,
Hizo las entrevistas y me
-murmuró, con una mezcla
partieran su filosofía de vida: usar a los demás para sus propios fines. Isabella y é
es ir a verlo si quieres -dijo
, un hombre ma
sonrisa que no llegaba a sus ojos-. Vamos a la sala de
preguntó Isabella,
itan aprender a lidiar con toda clase de personas. Por eso
ue trabajar con quienes eligi
sonrió,
ho trampa. Por eso no les avisamos. Ahora,
o de la empresa. Prima de James. Él la había menospreciado durante años, sacando a relucir el din
irada que se iluminó al ver el Rolex de David. A su lado, un hombre con anillos de oro en los
cios. Represento los intereses del señor Meyer, y él quiere darles una cordial bienv
sentó, cruzan
n con James -continuó el tesorero-. Ya sea como amigos o par
n el proceso de selección para ayudar a sus amigos, en v
ue el suelo se movía bajo sus pies. Esto iba a s
n cuanto se abrió todos se que