AR
suave gemido, quitando mi único sal
mis ojos se abriera
que cada centímetro del Sr. Sol brillara en todo su esplendor a través de mi ventana todas las mañana
as me cambiaba de ropa. Eran las 7:00 am.
tes. Un baile perfectamente ensayado que había practicado demasiadas veces antes. Tomé una manzana del mostrador de la cocina, con mucho, lo má
o desde el sofá al otro lado de la habitación me hizo girar. El crujido de los resortes del viejo sofá me dio una sensación d
o un gesto alrededor de la habitación para enfatizar. Su volumen aumentó gradualmente a medida que hablaba. Su espesa cabellera grasienta sobresalía a centímetros de su cabell
es todo lo que te doy! ¡Lo mínimo que puedes hac
mí, obviamen
- Estaba a punto de ir a la escuela. Haré cosas cuando lle
rró la
ando huellas blancas alrededor de sus dedos. - No, no, no... no es así como funciona, chico. ¡Conoces las r
or cualquier cosa que él pensara que estaba haciendo mal,
al respecto. No es que lo seas, chico. Pero tienes que aprender algún día, ¿verd
e en mi muñeca y me dio la vuelta y me dio la bienvenida con su puño. Un dolor abrasador atravesó mi rostro y sentí que mi labi
. - Patético. Eres un niño pequeño tan débil. Me alegro de que no seas m
ó negro por un segundo cuando todo el oxígeno abandonó mi cuerpo
nó el timbre. ¡Sal
de disgusto y pasó junto
significar una cosa. Mi cuerpo suspiró de alivio. Se alejó sin
uando llegues a casa, ¿entendido? -
le. Después de agarrar mi chaqueta
Nos llamaban los Castigadores. No me preguntes por qué nos llamaron así; Pensé que era cojo. Pero no iba a ser yo quien le dijera al líder, Greg, que yo pensaba eso. ¿A quién e
mejor amigo, Nick. No era la
ones. Se frotó la barbilla con una mueca como si